"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
La guerra del Tonelaje

Discurso de Paul Joseph Goebbels.
Traducción e ilustraciones de Ignacio Romero.



+Ésta es la traducción de un discurso de Joseph Goebbels, no se trata de difundir una ideología sino de tratar de entender desde un punto de vista histórico cómo fue llevada una nación a la ruina a través de las palabras. Goebbels siempre será recordado como uno de los más grandes propagandistas de todos los tiempos, supo hacer uso de los medios masivos para adoctrinar y desinformar a todo un pueblo.+
Ignacio Romero.


Hasta éste momento el enemigo no está en ningún lugar tan amenazado como en el mar. Uno ya escucha ruidosos clamores de Churchill y de Roosevelt de que el peligro de los U-Boots alemanes ha sido superado. Al contrario, un elocuente silencio ha reemplazado las afirmaciones prematuras. Ahora y otra vez el silencio es roto por una preocupada voz diciendo que la guerra en el mar ha entrado en su fase más aguda y peligrosa y se ha convertido en el punto cardinal para el esfuerzo de guerra Anglo-Americano. Por primera vez desde septiembre de 1939 un renombrado diario londinés ha escrito que Inglaterra podría perder la guerra si las cosas continúan como hasta ahora, y un gran grupo de diarios americanos parecen hacer concordado que Alemania está hundiendo más barcos de los que América y Gran Bretaña pueden construir; y que cada vez menos U-Boots son hundidos de los que los alemanes son capaces de construir. Esa es una descripción entendida del peligro al que se enfrentan los poderes anglosajones y uno puede entender las vehementes peticiones del lado del enemigo público para finalmente decir la verdad acerca del real estado de la guerra de tonelajes más que dar anuncios generales ó astutas fantasías numéricas.



Nosotros predijimos cómo se iba a desarrollar. Cuando Mr. Churchill anunció hace 15 meses que los datos de los números y tonelaje de los barcos hundidos ya no serían publicados por razones de seguridad, nosotros sabíamos lo que significaba. El argumento del Almirantazgo era demasiado transparente. Lo que ellos pueden aceptar de nuestros U-Boots, que generalmente saben lo que han hundido!. Inglaterra sólo puede reconocer de nosotros sus barcos hundidos por minas ó por actos de Dios. Liberando los números, que sabemos, sólo incrementarían en un grado mayor la preocupación por parte del público Británico-Americano.


La guerra en el mar ha entrado en una fase crítica para Inglaterra y Estados Unidos. Los diarios ingleses recientemente han comentado que el control de los mares no es un asunto teórico, sino un asunto de luchas diarias, y que la flota más poderosa es de poco valor cuando no puede cumplir su propósito, dígase mantener abiertas las rutas vitales de transporte marítima de Inglaterra. A diferencia de nosotros, Inglaterra depende de la libertad y seguridad en los mares. Nosotros satisfacemos nuestras necesidades primarias en el continente europeo; Inglaterra necesita sus materias primas esenciales del imperio y de países distantes. Si las rutas marítimas son rotas e Inglaterra no tiene éxito al restablecerlas, la parálisis gradual de la patria británica está asegurada. El colapso del esfuerzo de guerra británico es sólo una cuestión de tiempo.


No tenemos ilusiones la respecto. La guerra de tonelajes no es el único medio para hacer Jaque Mate a Inglaterra, pero es uno de los más importantes. Uno puede entonces entender por qué Churchill y Roosevelt hacen todo lo que pueden para acallar la situación de sus públicos en términos de seguridad militar y por qué entonces trabajan fervientemente para encontrar formas y medios de combatir el peligro de los U-Boots alemanes y reducir el tonelaje hundido a un nivel aceptable. Ya que es mucho más difícil hacerlo en la práctica que en su propaganda, dependen en primera instancia de ésta.


Mr. Churchill es indudablemente mejor en esto que Mr. Roosevelt él pone el tono. Nada es admitido que no pueda ser negado plausiblemente. La mayoría de las veces sólo dicen algo cuando la tripulación de una nave hundida llega a una bahía neutral y un testigo confiable reporta el evento. Ellos hacen un gesto ó dos. Cuando los casos se suman durante un corto periodo y desconciertan al público de U.S. ó de Inglaterra hasta el punto en que demandan una explicación, Mr. Churchill y Mr. Roosevelt tienen a uno de sus secretarios, que no es capaz de minimizar el peligro de los U-Boots, y que comienza a hablar sobre el enorme programa de construcción en ambos lados del Atlántico que pronto reemplazarán a los barcos hundidos.



Nosotros esperamos, mientras la situación se convierte más crítica en las semanas y meses venideros, nuevos trucos de propaganda de Churchill y Roosevelt para confundir a los pueblos anglosajones y distraerlos del peligro amenazante. Ellos tratarán con Bluffs e intentarán ridiculizar a nuestros números con sus propias estadísticas fantásticas. Nosotros conocemos éstos métodos, estamos listos para éstos. El pueblo de los estados enemigos demandarán una cuenta real. Sus gobiernos no están en la posición de dárselas sin admitir un peligro mortal. Qué alternativa tienen más que minimizar la situación, para sembrar duda en nuestros exactos reportes ó intentar distraer el debate a otro tema?. El público mundial vé demasiado claro su responsabilidad por la guerra y que no pueden admitir fallas en ninguna área. No tienen opción más que salvar la cara, a menos que encaren el peligro de ser perseguidos avergonzados por su propio pueblo.




De vuelta al 25 de febrero, el “Daily Mail” escribió que aquellos ingleses que creían que la industria naviera de Estados Unidos podría reemplazar las pérdidas británicas tuvieran confianza. Eso fue durante una fase en que la guerra de los U-Boots no era aún amenazadora para el enemigo. Desde entonces, la situación ha empeorado para Inglaterra y los U.S.A. El tonelaje hundido ha alcanzado un nivel que es un punzante peligro para las embarcaciones, un número similar al que es clamado por el Almirantazgo Británico y Americano en pérdidas de U-Boots. Documentos serios y correspondencia naval del lado enemigo confirman esto. El “Daily Sketch”, por ejemplo, el 30 de mayo despachó de New York que los círculos americanos habían hundido uno de los tres U-Boots operando en las costas del Atlántico. Pero ése es sólo un deseo pensado. Ellos deberían mantener mejor en mente que cientos de naves aliadas han sido golpeadas por torpedos en el Atlántico Oeste desde que los Estados Unidos entraron en guerra. Eso es suficientemente claro y no necesita comentarios. El clamor de Churchill es que el peligro de los U-Boots está bajo control es más que evidente. Él intenta minimizar un peligro que es crítico para el esfuerzo de guerra Británico-Americano.


Estamos completamente conscientes de las dificultades y posibilidades de la guerra submarina. Las valientes tripulaciones de nuestros U-Boots tienen un trabajo difícil. La patria escucha de sus éxitos tan a menudo que se piensa que no hay riesgos. Nada podría ser más erróneo. El enemigo sabe cuán importante es la batalla y hará todo lo que pueda para reducir la curva de sus pérdidas a un punto en que no sea crítico. Otros factores de la guerra submarina incluyen el clima y las estaciones del año.


Sólo cuando uno mantiene en mente los relativamente pequeños números de jóvenes con experiencia en batalla que llevan éste peso, y la decisiva significancia para el enemigo de mantener sus líneas marítimas abiertas; uno puede entender la situación. Raramente en el curso de una batalla entre naciones tan pocos hombres jugaron un rol tan decisivo. Cada U-Boot que abandona nuestras bahías para navegar contra el enemigo es una pieza maestra de los astilleros alemanes y sus tripulaciones incluyen a lo mejor de nuestros jóvenes alemanes que están luchando heroicamente por la libertad de nuestro pueblo. Ésta arma famosa a nivel mundial ha ganado la admiración de todo el mundo, incluso de nuestros enemigos. Nuestros U-Boots son la razón primaria por la que Alemania no ha sido bloqueada en ésta guerra, pero en cambio han impuesto un contrabloqueo al enemigo. Nuestors hombres de los U-Boots pueden estar orgullosos de haber llevado al enemigo al pánico y que una buena parte de nuestra certera victoria yace en sus bravas acciones.



Sabemos precisamente cuáles son las contramedidas de nuestros enemigos, y cuáles debemos tomar seriamente y cuáles no. Uno puede entender la estrategia del enemigo de guerra sólo en un contexto de la situación general. Churchill y Roosevelt están viviendo de la mano a la boca. Ellos ya no pueden decir la verdad su pueblo, a los neutrales ó a nosotros. Ellos son perseguidos por mil sabuesos y difícilmente pueden decir algo mientras tanto. En la guerra de tonelajes están muy justos. Ellos ya no pueden decir a su gente los hecho depresivos, ya que la guerra ha tomado una dirección completamente diferente de lo que esperaban. Están forzados a guardar la compostura, cubrir sus pérdidas e inventar victorias que no existen en realidad. Estamos encarando a pecadores que sólo se rendirán cuando ya no tengan otra alternativa. Eso no será mañana ó el día después. Deben ser tratados hasta que estén completamente derrotados.

La opinión pública en Inglaterra y los Estados Unidos alterna entre salvaje optimismo y profundo pesimismo. Ocasionalmente los periódicos leales al gobierno preguntan la razón por las difuminadas ilusiones de las gentes anglosajonas. Naturalmente, ellos no pueden decir que sus propias mentiras y omisiones han dado a sus gentes una falsa e ilusoria imagen de la situación. Ellos protestan contra las ilusiones del hombre en la calle sin dar una clara razón del por qué tales ilusiones son irracionales. Las pláticas en los círculos y un fin a sus diabólicos Sabbath aún no está a la vista.


No tenemos más opción más que incrementar nuestro esfuerzo de guerra y mantener el camino, tomando al enemigo alardeante sólo como lo que es. Cualquier esfuerzo de guerra naturalmente tiene sus límites. Depende de los hechos, no de los deseos. La guerra misma tiene giros y vueltas a los que se debe estar listo para hacer lo mejor que se pueda. Aquél que mantenga una visión real de la situación y que no se distrae por retrocesos ó éxitos será el que vencerá. Sabemos precisamente a dónde estamos y a dónde queremos ir. El enemigo no lo sabe. Como resultado ellos encontrarán las peores sorpresas en las próximas semanas y meses.


La muerte navega en los mares con sus ojos puestos en nuestros enemigos. Ella cosecha una terrible cuota en sus naves, hombres y material. Churchill y Roosevelt no pueden hacer nada más que dar discursos y declaraciones, nada de acción. Pero eso es porque debido a las condiciones presentes no son capaces de hacer.



 

*La fuerza de submarinos alemanes durante la segunda guerra mundial ha sido el cuerpo con más pérdidas de todos los tiempos. Más del 80% de los hombres que sirvieron durante la guerra perecieron desde 1939 hasta 1945*


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