"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
Wilhelm Gustloff: Desastre marítimo olvidado


El peor desastre marítimo de todos los tiempos, con una pérdida de vidas 6 veces más que las del Titanic, es la del trasatlántico alemán Wilhelm Gustloff. Ninguna otra tragedia en los océanos ha sido tan grande por el número de víctimas: 9,343 hombres, mujeres y niños que huían de la marea roja invasora hallaron su final. Todos conocen la historia del Titanic, sin embargo pocos recuerdan éste suceso acaecido en los últimos días de la guerra: millares de hombres caían día con día por lo que se le restó importancia a éste asesinato en masa de refugiados alemanes.



*Un Asesino dá al Gustloff su nombre*


Es el 31 de enero de 1936, nueve años y un día antes de que tres torpedos golpeen el Gustloff, enviándolo al fondo del mar Báltico. David Frankfurter (un estudiante judío)  parte para Davos con la intención de asesinar a Wilhelm Gustloff, Landesgruppenleiter del partido NSDAP en Suiza.

Viendo las cosas desde un punto de vista histórico es fácil entender por qué Frankfurter veía a los Nazis como una amenaza. Sus experiencias personales con el creciente antisemitismo en Alemania lo habían obligado a retirarse a la neutral Suiza. Los diarios como Der Stürmer y las leyes de Nüremberg acaecidas en 1935 sólo empujaron su odio hacia el Nacional Socialismo. Cuando Frankfurter decide comprar su revolver de cañón corto Browning, clama que se siente como “una insignificante arma en las manos de Dios”.



El martes 4 de febrero se presenta en la residencia de Gustloff. Después de tocar el timbre, la esposa de Gustloff Hedwig pregunta quién es desde la escalera. “Se encuentra Gustloff en casa, puedo hablar con él?” responde Frankfurter. Ella está acostumbrada a que su esposo tenga muchos visitantes, así que sin pensarlo dos veces le lleva al estudio de Gustloff. Rápidamente toma asiento. Durante cinco minutos espera observando los recuerdos Nazis que cuelgan de las paredes, incluyendo una fotografía de Adolfo Hitler autografiada para Gustloff. Los pensamientos se arremolinan en su cabeza, quita el seguro a la pistola oculta en la bolsa de su capote y se prepara.



Gustloff entra al cuarto y saluda a su huésped con “Aquí estoy!”, sin ninguna respuesta Frankfurter dispara su revólver. Cuatro tiros impactan a Gustloff en la cabeza y el torso. Frau Hedwig entra al cuarto justo después del tiro final y vé a su esposo sangrando y muriendo en el piso de su estudio.
Frankfurter no tiene intención de huir de su asesinato premeditado, pero deja la escena confundido, inestable y contemplando el suicidio. Sigue firme en su convicción de que éste acto no es un crimen, es un ataque contra la amenaza Nazi y una revancha por la “sangre derramada de Israel”. Eventualmente va a la estación de policía más cercana y se entrega.

Después de no creer por parte del oficial a cargo, Frankfurter no deja ninguna duda sobre su culpabilidad. Hace una confesión al oficial explicando que disparó sin razones personales, simplemente porque es Judío. Después explicará que está completamente consciente de sus acciones y no siente remordimiento.
Los Nazis están ansiosos por usar ésta oportunidad para explotar el asesinato de Gustloff en las causas de su calendario antisemita. Sólo los juegos olímpicos y la deliberada paciencia del Führer detienen un ataque frontal contra la comunidad judía. Es poco probable que muchos en el mundo hayan escuchado de Gustloff (incluyendo a muchos en Alemania). Sin embargo, al ser el primer líder Nazi en ser asesinado por un judío, el partido está determinado en convertirlo en un mártir.



Un funeral de estado le es brindado el 12 de febrero en Schwerin y aquí el supersticioso Führer explota una oportunidad para renombrar un barco que originalmente llevaría su nombre –un proyecto recientemente comisionado a ser construido para la KDF por los astilleros Blohm y Voss. Cuando la nave es botada al mar en la siguiente primavera será rebautizada WILHELM GUSTLOFF.


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*Botadura*

Hamburgo está lleno de actividad el miércoles 5 mayo de 1937. Pocos hablan de otra cosa que no sea el lanzamiento en los astilleros Blohm y Voss. Hitler y los más importantes líderes del partido han llegado para el bautizo oficial de la mejor nave en la flota de la KDF, Kraft durch Freude (Fuerza a través de la Alegría); el Wilhelm Gustloff.


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Miles se arremolinan para estar lo más cerca posible de la ceremonia ó en la ruta que tomará el Führer para llegar a la plataforma #511. Sin embargo, sólo aquellos que recibieron oficialmente una invitación de Robert Ley, cabeza de los obreros alemanes, se les dan áreas preferenciales. El gigantesco barco sin terminar parece incluso un enano comparado con el astillero.

Después de numerosos discursos de los líderes del partido, la viuda Hedwig Gustloff rompe la tradicional botella en la proa de la nave a bautizar. Grandes mantas cayeron de los costados de la nave para revelar el apellido de su marido en letras góticas. La gran nave se desliza a la bahía de Hamburgo al ritmo del “Horst Wessel” y el “Deustchland über Alles”. Los saludos fascistas al aire, las banderas ondean y los salvajes “Sieg Heils” completan la escena.



 Algunos de las características de ésta nave:


Peso Bruto

25,484 toneladas

Largo

208.5 metros

Ancho

23.5 metros

Velocidad máxima

15.5 nudos

Autonomía

12,000 millas náuticas

Pasajeros

1,463

Tripulación

417

Propietario

Deutsche Arbeitsfront

 


Para Hitler, la visibilidad del lanzamiento del Gustloff es una importante herramienta de propaganda no sólo en Alemania, sino a nivel mundial. Sobre todo, el Gustloff es deliberadamente usado como “estandarte” de los objetivos nazis a través de la KDF (Fuerza a través de la alegría). La KDF espera:

 

Pasarán más de 10 meses después de la impresionante botadura para que el Gustloff esté listo para ser probado en marzo de 1938 para servir a todas las clases del Volk alemán. Durante éste tiempo, el interior de la nave es preparado para proveer a los pasajeros una experiencia inolvidable con restaurantes, salones de música y una piscina en cubierta.


*Crucero Abril 1938-Mayo 1939*


El Gustloff proveerá vacaciones en sus cruceros a bajo costo y con un alto valor para los trabajadores alemanes. El costo de los cruceros equivalen a entre ¼ y 1/3 del valor de los cruceros típicos europeos. Durante los meses de verano, se enfocara en navegar los mares del norte, especialmentelos fiordos de Noruega. Durante los meses de invierno, se dirigirá al sur hacia Portugal y las remotas islas de Madeira ó visitará a su amistosa amiga fascista Italia.


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El primer viaje, proveera al Gustloff la oportunidad de “estirar sus músculos”. Viajará a su destino más lejano –las islas Madeira- en las afueras de la costas de Marruecos. Zarpando con su nave hermana de la KDF Sierra Cordoba el 21 de abril de 1938, el Capitán Lübbe lleva al Gustloff fuera de la bahía de Hamburgo a lo largo del río Elba. Desafortunadamente será la última vez que el Viejo Lübbe deje el Puerto. Un día después morirá de un paro cardiaco en el Puente de su admirable nave.

Las banderas ondean a media asta en el Gustloff mientras un capitán es seleccionado para reemplazar: Friedrich Peterson. Ironicamente Peterson solo comandará el Gustloff en el mar dos veces en su carrera. Después de completer sus responsabilidades en éste crucero, la siguiente vez que lo comande sera en la terrible noche del 30 de enero de 1945.

Después del crucero de Madeira, que incluyó una escala en Lisboa, el Gustloff pasa el verano de 1938 navegando los fiordos de Noruega. Cada crucero va con la capacidad maxima de la nave: 16,000 pasajeros difrutando de las vistas y los placers asociados con las muchas amenidades que hay a bordo.
El ultimo viaje que hará en ésta temporada  comenzará el 28 de febrero de 1939. El Wilhelm Gustloff irá a Italia y regresará a Hamburgo para prepararse para la primavera y la temporada de cruceros veraniegos.


 


*Transporte de Tropas*


Mientras el Gustloff se prepara para otro crucero a Madeira el 20 de mayo de 1939, el capitán Heinrich Bertram recibe órdenes cuatro días antes de dirigirse al río Elba con un destino sin anunciar. Sin ningún pasajero, se le unen otras siete naves de la KDF incluyendo el recién bautizado Robert Ley.



Cuando las órdenes selladas son abiertas, revelan que su destino es el Puerto español de Vigo. La Guerra civil en España ha terminado recientemente y las tropas combatientes alemanas que apoyaron a los nacionalistas encabezados por Franco estan listas para regresar a casa. Los voluntarios alemanes son miembros de la notoria “Legion Condor” y han peleado junto al general Franco desde 1936.



Ésta desviación de su programa normal de cruceros será la única vez en que el Wilhelm Gustloff sea destinado exclusivamente como una nave de transporte de tropas. Llega con sus compañeros a Vigo el 24 de mayo. Artículos medicos y muchas otras cosas son descargdas para dar cabida a 1,405 soldados.  La recepción de bienvenida en Hamburgo sera descrita como “triunfante”. El mariscal Göring, Robert Ley y otros muchos altos líderes se unirán a la ceremonia.


*Dormitorio flotante para gimnastas*


La vez anterior en que el Gustloff fué sacado del servicio de sus deberes de placer llevó soldados de vuelta a casa desde España. En Julio de 1939 las órdenes le llevan a Estocolmo cargado de jóvenes atletas. El Gustloff sera anfitrión del cuerpo atlético en el “Lingiad”, un evento no competitivo llevado a cabo en honor del padre fundador de los juegos gimnastas y de la terapia física moderna.



A través de dos semanas más de 1,000 atletas son llevados de la nave al puerto en pequeñas naves motorizadas. Como siempre, debido a los estrictos controles la nave no se atará a las naciones que no son “oficialmente” consideradas como aliadas. Aunque ésta visita ciertamente promueve la amistad entre las dos naciones.


 *Los cruceros finales*


Sólo algunos días después de su regreso a Estocolmo, el Gustloff rápidamente se dirige al Mar del Norte para su crucero número 46. Sin embargo solo otros cuatro cruceros serán completados. El quinto en que abandonaba Hamburgo el 19 de agosto de 1939 se recibirá un mensaje codificado entregado directamente al capitán Bertram. El capitán decodifica el mensaje y le es ordenado regresar inmediatamente a Hamburgo. Sin alarmar a los pasajeros y sin ofrecer ninguna explicación, la ponderosa nave se dirige a casa y sus días de placer con la KDF terminan.

En menos de una semana Alemania invade Polonia y una serie de eventos terminarán con la caída del III Reich y la destrucción del Wilhelm Gustloff. En 17 meses 50 cruceros se dieron y el Gustloff proveyó a 65,000 pasajeros una experiencia que nunca olvidarían.


 


*De crucero a hospital militar flotante*


La segunda guerra mundial inicia oficialmente el 1º de septiembre de 1939 cuando Hitler ataca Polonia con la Blitzkrieg. Ése mismo día el Wilhelm Gustloff es comisionado en la Kriegsmarine para contribuir al esfuerzo de la guerra, cómo la hará es algo que aún no es definido.

 El 2 de septiembre la mayoría de los 417 tripulantes son liberados de sus funciones. Sólo unos pocos permanecerán, incluyendo al capitán Bertram, junto con algunos oficiales clave. Oficialmente ha sido asignado para server como una nave auxiliar de la marina. El 22 de septiembre de 1939 el Wilhelm Gustloff junto con sus naves hermana de la KDF se convierten en “Lazarettschif” barcos hospitales.

De acuerdo con las leyes internacionales de naves hospitals, el Gustloff cambia su apariencia. Una banda verde le es pintada alrededor del casco y cruces rojas a los costados. Doctores, enfermeras y equipo medico son traídos a bordo mientras 500 camas son alistadas para recibir a los heridos.



Sorpresivamente los primeros heridos tratados a bordo no son los soldados de la Wehrmacht. Después de dejar puerto el 27 de septiembre se dirige al Báltico por primera vez. Después de anclar cerca de Danzig-Neufahrwasser el hospital flotante cuida de más de 650 soldados polacos heridos. Sólo 10 soldados alemanes son tratados a bordo.
Hasta mediados de abril de 1940 nada importante pasa, el Gustloff permanece anclado en el golfo de Danzig, en Gotenhafen. Continúa operando como hospital flotante apoyando a muchos alemanes del báltico recientemente reubicados de la Polonia controlada por los soviéticos.


 *Apoyo a la invasión de Inglaterra*


A principios de Julio de 1940 Hitler había dado órdenes para la planeada invasion de Inglaterra, la operación León Marino. El Lazarettschiff D, como muchos otros recursos de la Kriegsmarine, fué comisionado para ésta masiva invasion. Los alemanes sabían que esperarían muchas mas bajas durante ésta campaña. La ya famosa “Batalla de Inglaterra” rugía en los aires mientras los heroicos pilotos de la RAF defendían los cielos sobre Inglaterra.



El  5 de septiembre de 1940 el Lazarettschiff D arriva a Wessermünde después de una pequeña parade en Kiel para reparaciones de su equipo de protección de minas. Al Gustloff se le unen otras muchas naves preparándose para la invasion y los planes de despliegue le ordenan que sea estacionada en Rotterdam esperando a León Marino. Sin embargo la maquinaria de Guerra alemana no puede con el paquete. Hitler demanda superioridad en el aire para proceder con la invasion y la Luftwaffe no la puede obtener. El ataque es cancelado alrededor de mediados de septiembre y el Führer comienza a prestart una mayor atención a la Rusia del Este.



Con la operación Seelöwe cancelada el 22 de octubre el Gustloff es enviado a Oslo y regresa a Swinemünde con 414 heridos. Ésta fué la última vez en que funcionó como barco hospital.


*Conversión a barracas flotantes de la fuerza de submarinos*


Es el 20 de noviembre de 1940 en Gotenhafen. El Wilhelm Gustloff comienza nuevamente una metamorphosis, la segunda en menos de un año. A través de las próximas semanas la nave sera convertida en barracas flotantes para la Segunda División de Entrenamiento Submarino, dando albergue a alrededor de 1,000 submarinistas.


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Por dentro la nave es desmantelada, el equipo medico removido y los medicos y enfermeras reasignados. Sólo un puñado de tripulantes son ordenados a quedarse. El capitán Bertram también permanece a bordo aunque no puede llevar la nave al mar, una posición frustrante para cualquier marino de rango semejante.



Por fuera, el gris naval es pintado sobre el blanco brillante y  las bandas verdes del hospital militar. Las cruces rojas son removidas dejando apenas visibles los logos de la KDF. El objetivo es camuflar la nave. Las leyes internacionales ya no protegen al Wilhelm Gustloff como un Lazarettschiff. Por primera vez la anterior nave de placer es un objetivo militar legítimo.



 Es en su rol de barracas de U-Boots en que el Gustloff pasará la mayoría de su vida, casi cuatro años. La estructurada y disciplinada vida de los jóvenes tripulantes de U-Boots producen efectivos resultados a lo largo de los años. Sin embargo, mientras la Guerra continúa, los reclutas se vuelven más jóvenes y el entrenamiento más corto. Las expectativas no son buenas para aquellos comisionados a los temidos submarines, solo 1 de cada 10 sobrevivirá a la guerra.



 *El principio del fin*


Cobijado muy bien detrás de las líneas enemigas y con un control seguro del mar Báltico por la marina de guerra alemana, sin que pase nada emocionante en los primeros años en Gotenhafen pasa el tiempo el Gustloff. El almirante Karl Dönitz, a cargo de la Kriegsmarine, oficialmente visita Gotenhafen en marzo de 1943. Sin embargo alrededor de ésta época los signos de derrota empiezan a aparecer. Después de romper el pacto con Stalin e invader la Unión Soviética en 1941, las líneas del frente, aún muy lejos de Danzig, comienzan a retroceder.

Los bombarderos americanos de la 8º fuerza aérea alcanzan los cielos sobre Gotenhafen el 9 de obtubre de 1943. Las bombas llueven sobre la bahía. El Gustloff apenas escapa de un desastre cuando una bomba estalla en el agua cerca de su costado, creando una brecha de solo 1.5 mts. de ancho en su casco. Muchas otras naves en la bahía no son tan afortunadas. Muchas se hunden en el ataque, incluyendo a la nave hospital  Stuttgart, otro barco de los días de crucero de la KDF.



El 20 de febrero marca el regreso del Capitán Friedrich Petersen, él fué capturado por los aliados y fué prisionero de guerra. Repatriado a Alemania por su avanzada edad, tenía 66 años, no es considerado como una amenaza. Recupera su libertad a cambio de firmar una promesa de no tomar mando activo de ninguna nave. El Gustloff inmóvil parece la opción perfecta.

Sin embargo las líneas alemanas continúan desintegrándose. La prensa official busca la manera de hacer parecer una victoria la inevitable derrota. África del norte ha sido evacuada, el día D está en el horizonte. Aunque Danzig sigue en pie, aún sentimiento de intranquilidad sobre la bahía mientras los rusos se acercan cada vez mas. Los refugiados llegan a montones a los puertos para escapar de la plaga roja.

En octubre de 1944, el ejército rojo bajo las órdenes del General Galitsky cruza la frontera del este del Reich y toma la ciudad de Nemmersdorf en Prusia del este –la primera ciudad alemana en caer en manos rusas. El terror apenas comienza en el golfo de Danzig.



*Pánico*


El pánico a gran escala domina el Este de Prusia en enero de 1945. Historias de la venganza Soviética por la invasion de la “Madre Patria” se esparce como un salvaje fuego hacia el puerto del Wilhelm Gustloff. Cientos de miles de refugiados alemanes continúan huyendo a Danzig, esperando por un pasaje a la seguridad del oeste.

La alarma crece con las noticias de las massacres en Nemmersdorf. En una contraofensiva, el 4º ejército alemán logró recapturar temporalmente ésa ciudad, la primera que fué ocupada por los soviets en octubre de 1944. Las agencias noticiosas alemanas rápidamente documentan la brutalidad soviética. Los noticieros exhiben horrobles imágenes de violaciones y asesinatos contra la población civil, con la esperanza de que el mundo sea apabullado por la brutalidad de los bolcheviques. Un desafiante Hitler llama a filas a la Volksstürm a niños de 15 años y ancianos para lanzarlos a la batalla.





 El mundo del oeste no responde. Lso periódicos, noticieros y reportes de radio con las historias de la carnicería roja solo intensifican el pánico por la marea roja. Desde las cubiertas del Wilhelm Gustloff se escuchan los sonidos de la artillería que crece cada vez más. A pesar de los esfuerzo heroicos para mantener las líneas, el Reich colapsa. Una ofensiva lanzada a mediados de enero acelera el éxodo. Muchos alemanes étnicos son cortados de Danzig por el ejército rojo y negocían cruzar a través del congelado Frisches Haff, una laguna congelada en el mar Báltico. Los aviones soviéticos bombardean a los indefensos refugiados. Los impactos directos no son necesarios, romper el hielo es suficiente par enviar a las familias con sus carretas y caballos a las profundidades congeladas. Para los muchos refugiados, dirigirse a los puertos de Danzig es la única esperanza de evitar la muerte.



 *Operación Hannibal*


La esperanza llega en forma de la Operación Hannibal. Eventualmente se convertirá en la operación de evacuación más exitosa de la historia, Hannibal sera responsable de transporter a 2 millones de alemanes hacia el oeste. A pesar del rechazo de Hitler de retroceder ina pulgada, el Gran Almirante Dönitz de la marina logra enviar una palabra codificada “Hannibal” el 21 de enero para sus submarinistas y que huyan al oeste. Diferente a Hitler, Dönitz acepta la naturaleza de la desesperada situación y usa ésta oportunidad para evacuar a todos los alemanes que sea posible, incluyendo refugiados.
El 22 de enero de 1945, el Gustloff comienza los preparativos para aceptar a miles de refugiados. Hay tambien obvios retos en reanimar a la nave apropiadamente. Con la excepción de pruebas menores, los motores del Gustloff no han sido operados en 4 años.

Barcos de todas formas y tamaños son preparados para navegar al oeste. Uniéndose al Gustloff para la evacuación habrán otros barcos de entrenamiento como el Hansa, Hamburgo, Deutschland y el Cap Arcona. Todos están directamente bajo las órdenes de Dönitz para asegurar la urgencia.



 *El submarino soviético*


Mientras tánto, un submarine soviético llega a las aguas de Danzig. El Capitán Alexander Marinesko del submarino soviético S-13 está al mando. El 2 de enero de 1945, se suponía que dejaría el puerto de Turku, en Finlandia, para patrullar el Báltico con otros tres submarinos. Desafortunadamente su celebración de año nuevo se salió de control. Desapareció el 31 de diciembre en una orgía de alcohol y burdeles. A pesar de todos los esfuerzos de la tripulación, no pudieron localizarlo.



En el mar, Marinesko es un submarinista capaz y hábil que disfruta de la admiración y devoción de su tripulación, y nunca toca una gota de alcohol mientras está en servicio. En tierra es volátil e impulsive con una larga historia de beber más allá del exceso. La tripulación finalmente lo localiza, reanima en un sauna y lo regresa a la base un día después de que los otros submarinos han partido.

La NKVD quiere hacerle corte marcial. Por otro lado la marina es un poco más permisiva. Stalin los ha presionado para que todos los recursos sean puestos para destruir a los fascistas. La leal tripulación del S-13 quiere a su capitán de vuelta y podría causar más problemas si le es negado. Finalmente después de varios días de interrogatorio Marinesko parte el 11 de enero de 1945, pero necesita hacer algo grande para ser perdonado en tierra.



*Una desesperada nave de esperanza*


El Dunkerque alemán está a punto de comenzar. El Gustloff nuevamente toma el rol de nave insignia en Gotenhafen. Ésta vez sin embargo no es la nave estandarte del programa de cruceros de la KDF.  Es una nave gris de esperanza par alas ansiosas masas de refugiados que son lo suficientemente afortunadas de llegar a los muelles. El 28 de enero de 1945 le es ordenado al Gustloff alistarse para  partir en 48 horas.
La escena en Gotenhafe es un caos de pánico. Miles y miles de refugiados, la mayoría mujeres y niños, se arremolinan en la bahía. No se ven muchos hombres capaces de empuñar armas, aquellos que lo eran ya fueron encuadrados en el servicio. Muchos de los refugiados están enfermos, con los pies destrozados por las largas caminatas y el clima de enero. Miles no lograron llegar al puerto, yacen muertos a las laderas de los caminos.

A pesar de las masas desesperadas, abordar el Gustloff se hace en relativo orden.  Centinelas armadas cuidan los accesos para mantener afuera a aquellos que no tienen pases. La prensa de la nave hace pases de identidad que permiten el acceso al Gustloff. Como se esperaba, los primeros en tener éstos son los oficiales de los U-boots, tripulantes y algunos cientos de mujeres auxiliares de la marina. Soldados heridos tambien son prioritarios. Después seguían los refugiados privilegiados, aquellos con conexiones en el partido ó familiars de soldados, oficiales, etc…
Con menos de dos días hasta que la nave zarpe, 10 de los 22 botes salvavidas no están. Después de cuatro años como barracas flotantes, los botes salvavidas han ido desapareciendo gradualmente. Sin embargo, 18 pequeños botes son puestos y asegurados en la cubierta. Baterías antiaéreas son colocadas en las cubiertas para ofrecer cobertura, la Luftwaffe ha perdido el dominio de los cielos desde hace ya bastante tiempo.

De acuerdo a la lista official, solo tres mil refugiados son cargados en el Gustloff la mañana del 30 de enero de 1945. Mientras se asegura que la nave zarpará ése día, las multitudes se arremolinan en los hangares. Los niños y los bebés son entregados a aquellos que suben a la nave. Muchos caen al ser arrojados desde el muelle a la nave, muriendo en las aguas heladas entre el casco y el muelle. Para muchos, persistir en las entradas les es recompensado cuando se permite entrar a más gente.

En éste frío día en Gotenhafen, con nieve y niebla, el número exacto de aquellos que ha a bordo nunca se sabrá. Se estima que cuando la nave zarpa unas 10,000 almas buscando escapatoria.



*El hundimiento del WIlhelm Gustyloff*


Huyendo de una brutal carnicería del ejército rojo, el Wilhelm Gustloff está listo para abandonar el puerto abarrotado de 10,000 refugiados alemanes, personal naval y soldados heridos. La nave está diseñada para llevar a un máximo de 1,880 pasajeros y tripulaciones. De los refugiados, un escalofriante número de 4,000 son infants, niños y jóvenes en camino a la seguridad del Oeste. Una temperature de menos 18 grados centígrados golpea Gotenhafen el martes 30 de enero de 1945.
Por primera vez en cuatro años, la Antigua nave estandarte de la flota de cruceros de placer ha prendido sus motores. Pone rumbo a Kiel en Alemania, muy lejos del frente que se derrumba en el este. Los rompehielos trabajan a marchas forzadas para abrir un camino en la bahía de Danzig para permitir un paso a través de las gélidas aguas del mar Báltico.

En el puente, el desacuerdo y la tension crecen. Dos oficiales de alto rango comandan la nave. El Capitán Friedrich Petersen y el Teniente Comandante Wilhelm Zahn, líder de la division de submarinos de la que fué hogar durante cuatro años, no pueden ponerse de acuerdo en un rumbo apropiado. Añadiendo a ésta complejidad, dos jóvenes capitanes de la marina mercante (Köhler y Weller) también dan opinions en el puente.

Alrededor de las 12:30 pm, tiempo de Alemania, el Gustloff zarpa. No como en sus días de cruceros de placer, no hay bandas de música, banderas ondeando ó gritos de despedida. En vez, una ansiosa esperanza de supervivencia de los miembros de las familias y amigos de los privilegiados que están a bordo. La envidia y la frustación corroen a aquellos que ven alejarse a la nave desde los muelles.


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Por debajo del puente, miles de pasajeros intentan sentarse en sus areas asignadas para el viaje. Los últimos que llegaron buscan por un espacio, aunque todo espacio possible fué ocupado en la nave. Todos los que oyeron las instrucciones usan sus chalecos salvavidas, bajo ninguna circunstancia deberán quitárselo. Afuera, el viento y la nieve castigan al Gustloff. Los mares se tornan violentos mientras queda atrás la bahía. El mareo comienza a enfermar a muchos, incapaces de salir  a cubierta, los sanitarios internos se tapan y un nauseabundo aroma inunda las cubiertas interiors. Aún así, para muchos es un pequeño precio a pagar por la salvación.

En el puente, los argumentos entre los cuatro capitanes continúan. Debaten encarnizadamente por cosas como la ruta, velocidad optima  si deberían tomar una trayectoria de zig zag para evitar la detección. Una cosa que los capitanes pueden estar de acuerdo: no están complacidos con la inadecuada escolta que les ha sido asignada. El Gustloff solo es acompañado por el Hansa(otro barco abarrotado de refugiados) y dos lanchas torpederas. Las cosas empeoran cuando el Hansa y una torpedera tienen problemas con los motores y no pueden continuar. El Wilhelm Gustloff, prácticamente solo quedará en su camino. Aproximadamente 1.5 hrs después de zarpar el Gustloff pone rumbo a la Linea No. 58, un canal oficialmente desminado.



El capitán del submarino soviético Alexander Marinesko se desliza al golfo de Danzig sin informar a su comando central. Habiendo patrullado con otros submarinos soviéticos fuera de la costa de Memel, las oportunidades fueron nulas. Bien informado de las actividades del enemigo alrededor de los puertos de Danzig, espera mejores oportunidades, aparte la corte marcial le espera en puerto; necesita mejores oprotunidades. Es un riesgo calculado para él y sus 47 hombres de la tripulación.

Poco después de las 6 pm, el Gustloff recibe un mensaje de que un convoy de dragaminas se aproxima en dirección contraria, Los argumentos nuevamente se avivan en el puente. Cuál es el riesgo de collision?. Se deberían encender las luces?. Wilhelm Zahn recomienda encender las luces verdes y rojas de navegación. Todos acceden y se prenden, una decision que se convertirá en funesta. Mientras tanto, el hielo cubre la cubierta y endurece los cabestrantes de los botes salvavidas. Los cañones antiaéreos se inmovilizan. Los esfuerzos para mantener a la tripulación descongelada son futiles.

A pesar del frío en el exterior, el calor y la humedad crecen dentro del barco. Muchos ignoran la orden de Petersen de quedarse con los chalecos salvavidas puestos, un riesgo que corren para evitar la terrible incomodidad. Los llantos son escuchados de los miles de niños a bordo. Aquellos con estómago fuerte comieron sopa, sandwiches y algunos otros alimentos que les fueron ofrecidos.

En algún momento antes de las 8 pm, el primer oficial del S-13 observa luces en la distancia. Marinesko rápidamente se dirige a la torreta. Cuando la nieve despeja un poco, dice las palabras “la silueta de un enorme barco se ven”. Por las siguientes dos horas, Marinesko sigue al Wilhelm Gustloff afinando sus planes de ataque. La tripulación abordo comienza a sentir que su suerte está a punto de cambiar.



A bordo del Gustloff nadie está conciente del peligro acechando en la obscuridad. El sonar a bordo  de la torpedera Löwe se ha congelado y es inútil. Las tripulaciones de ambas naves deben permanecer en la cubierta observando, unas duras órdenes en éstas condiciones. La música que se tocaba en los altoparlantes de la nave se detiene después de las 8 pm. Hitler, en vivo, dá un apasionado discurso para conmemorar el 12º aniversario de la subida al poder de los Nazis. Su eco resuena a través de los corredores de la nave. Sin duda, dá bienestar a algunos, otros no lo escuchan simplemente.

Marinesko no pudo encontrar una mejor hora para añadir drama. Sólo algunos minutes después de las 9 pm dá la orden de disparar los cuatro torpedos listos en los tubos de lanzamiento del S-13. Para enfatizar la retribución soviética, cada torpedo fué pintado con su dedicatoria:

Torpedo 1:  POR LA PATRIA
Torpedo 2:  POR STALIN
Torpedo 3:  POR EL PUEBLO SOVIÉTICO
Torpedo 4:  POR LENINGRADO


Tres torpedos de Marinesko van raudos contra el objetivo desconocido. Un torpedo “Por Stalin” se queda atrás. Se ha atorado en el tubo de lanzamiento con su cabeza de guerra armada, amenazando al submarino con explotar al menor movimiento. Si no fuera por la delicada y rápida acción de la tripulación del S-13, quizá nunca se habría sabido qué atacó al Gustloff.

A las 9:16 pm el primer torpedo detona en el frente de la nave, abriendo un tremendo hoyo en su quilla. Momentos después, el Segundo impacta a dónde la alberca de pasajeros está localizada. Finalmente el tercero dá en el cuarto de máquinas por debajo de las chimeneas. Los pasajeros y la tripulación son arrojados por las tremendas explosiones.  Aquellos que estaban ubicados cerca de las zonas de impacto son prácticamente vaporizados ahorrándoles dolor y sufrimiento.

Después de los primeros reportes de daños, se ordena cerrar las compuertas contra inundaciones y se sella la parte frontal de la nave. Desafortudamente ésa area contiene las habitaciones de la tripulación. Muchos tripulantes que no estaban en servicio, especialmente aquellos entrenados en las situiaciones d emergencia fueron sellados a su perdición.

La escena a dónde el Segundo torpedo impactó es terrible. La alberca había sido drenada para dar cabida a muchas de las mujeres auxiliares de la marina. El torpedo al explotar creó inmensas astillas de metal ardiente que destrozaron el cuarto entero. Por primera ven en años, el agua golpea en la alberca, pero ésta vez cadavers flotantes nadan en éstas aguas. Sólo dos de las 373 chicas fueron capaces de salir vivas.

El tercer torpedo selló el destino del Wilhelm Gustloff. El impacto directo en la sala de máquinas sacó de funcionamiento los motores y la electricidad en la nave varada. Las luces se apagaron y la comunicación se perdió. Por unos pocos momentos, uno solo podia escuchar gritos, aullidos y el agua adentrándose a la nave. Sólo se podia sentir que la nave estaba escorando e inclinándose sobre su costado. Minutos después, se encendieron las luces de emergencia, iluminando el caos que hacía parecer la desesperada partida de Gotenhafen como una fiesta.

Ya que toda la energía y las comunicaciones se habían perdido, el operador del cuarto de radio Rudi Lande tuvo que usar en transmisor de emergencia para radiar el S.O.S. Con una transmisión de solo 2,000 metros, solo la torpedera de escolta es capaz de recibir la llamada de desastre. Así es como se dá cuenta del ataque del que acaba de ser objeto. Sin demora, dá la vuelta hacia la nave dañada mientras retransmite el S.O.S. del Gustloff.


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Muchos no sobrevivieron a la estampida hacia la cubierta. La regla de “mujeres y niños primero” es ignorada por muchos en un esfuerzo de salvar la vida y alcanzar los botes salvavidas. Las escaleras se atestan mientras las turbas intentan escapar del agua que se infiltra a las cubiertas inferiors. Muchos son atrapados por la corriente y son llevados a las cubiertas bajo el agua. Los más afortunados alcanzan las cubiertas superiores.

Algunos, presintiendo lo inútil de la situación, decidirán quitarse las vidas y las de sus familias con sus pistolas. Las pistolas no solamente son usadas para el suicidio. Muchos oficiales armadas tratan de mantener un cierto grado de control, a veces disparan para enfatizar sus órdenes.



En cubierta, la combinación de hierlo y la falta de tripulación entrenada exacerba la situation. La gente se resbala fuera de la cubierta congelada y cae al agua helada. La nave se inclina más y más con cada minute que pasa. Los botes salvavidas están congelados en sus cabestrantes. La gente los golpea y trata de despegar con sus manos desnudas. Incluso si son capaces de de soltarles, muchos de los tripulantes entrenados para bajarlos al mar están atrapados detrás de las puertas contra inundaciones. Se reportó que solo un bote salvavidas fué bajado correctamente durante el hundimiento, uno que salvo a solo 12 marineros. Los cables de acero revientan, las superestructuras caen aplastando a las personas, en un momento los cañones antiaéreos se deslizan y caen sobre un bote salvavidas lleno de gente.



Setenta minutos después de que el primer torpedo golpeó el Gustloff, el otrora glorioso símbolo del III Reich se submerge bajo la superficie del congelado Báltico, llevándose a miles de almas atrapadas dentro de él. Momentos antes de que sea tragado por las profundidades, todas las luces se encendieron en un definitive adios. Sus sirenas aullaban mientras descendía a las tinieblas.

Aquellos que quedaron a la deriva en las heladas aguas del Báltico no duraron mucho. Muchos tratan de aferrarse a los botes salvavidas, solo para ser golpeados por los desesperados ocupantes que están a bordo. Los cuerpos de las víctimas, son mecidos por las olas en el mar. Los cadaveres de los infants flotan de cabeza, los chalecos pesan más que sus cuerpecillos.

Con el Gustloff desaparecido, los esfuerzos de rescate continúan. El Löwe obviamente fué el primero en llegar y rescata a 472 usando redes y sus propios botes salvavidas. No es una tarea fácil, las olas son muy altas. Otra torpedera llega a tiempo para ver la nave irse al fondo. Comienza a trabajar rescatando a 564 personas. Tres dragaminas llegarán eventualmente para ayudar en una desesperada carrera contra el tiempo y las gélidas aguas del Báltico, salvando a 179 personas más entre ellas. El número aproximado de sobrevivientes fué de aproximadamente 1,230 personas, más de 9,000 perecieron.



Las noticias del hundimiento del Gustloff no se reportan en lo que queda del Reich. Obviamente Hitler no puede llevar más noticias malas a su regimen colapsando. Con la excepción de pequeñas menciones en un par de diarios, tampoco se conoce de la tragedia en los países aliados. Boletines oficiales de la U.R.S.S. tampoco lo mencionaron.



El Capitán Marinesko fué relegado y desaparece de escena tras ser deportado a Siberia en la posguerra por robar propiedad del estado. Sin premios ni distinciones, es un enemigo del estado hasta principios de la década de los 60´s en que se le dá el reconocimiento que merece. Se le reasigna como capitán de tercera clase y recibe una pension. En octubre de 1963, 18 años después del hundimiento del Wilhelm Gustloff, finalmente recibe la tradicional ceremonia de honor para un capitán que regresa de una mission exitosa. En 1990, póstumamente, se le da el título de “Héroe de la Unión Soviética”.

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