"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
Motivación especial –La Motivación y Acciones de los Einsatzgruppen

Por Walter S. Zapotoczny. Traducción e ilustraciones de Ignacio Romero.


”…Entonces, ya desnudos, tuvieron que correr unos pasos más hacia un corredor subterráneo que los llevaba a la rampa, a dónde les esperaba el camión que les asfixiaría con gas”.

Franz Schalling
Policía de los Einsatzgruppen

Como cualquier evento histórico, el holocausto evoca ciertas imágenes específicas. Cuando se menciona el holocausto, la mayoría de la gente piensa en los campos de concentración. Su imagen inmediata es la de las víctimas en sucios uniformes rayados mirando incompresiblemente a sus liberadores ó una pila de cadáveres; demasiado numerosos para ser enterrados individualmente, siendo arrojados a fosas comunes inmensas. Mientras aquellas imágenes son acertadas y son meramente el producto de la sistematización del genocidio cometido por el Tercer Reich; la realidad es que el genocidio no comenzó en los campos ó en las cámaras de gas sino con cuatro pequeños grupos de asesinos conocidos como los EINSATZGRUPPEN.



Formados por Heinrich Himmler, Reichsführer de las SS, y Reinhard Heydrich, cabeza de la RSHA, operaron en los territorios capturados por los ejércitos alemanes con la cooperación de algunas unidades de la Wehrmacht y milicias locales. Para la primavera de 1943, cuando los alemanes comenzaron a retirarse de territorio soviético, los Einsatzgruppen habían habían asesinado a 1.25 millones de judíos y cientos de miles de polacos, lituanos, letones, estonios y ciudadanos soviéticos, incluyendo prisioneros de guerra. Las masacres de los Einsatzgruppen precedieron a la invensión de los campos de exterminio e influyeron significativamente en su desarrollo. La historia de los Einsatzgruppen ofrece un vistazo a una pregunta fundamental en el holocausto: ¿cómo fue posible que los hombres, algunos de ellos ordinarios, asesinaran a tánta gente sin piedad?. Los miembros de los Einsatzgruppen habían desarrollado una motivación especial para matar.


Su nombre completo era Einsatzgruppen des Sicherheitsdienstes und der Sicherheitspolizei (Escuadrillas Operativas del Servicio de Seguridad y la Policía de Seguridad) y fueron las fuerzas móviles de matar que operaron en territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. La estructura fundamental de los Einsatzgruppen fué creada durante el Anschluss, la incorporación de Austria al Reich en marzo de 1938. Éstas eran unidades de inteligencia policial que acompañaron al ejército invasor. Reaparecieron en la invasión de Checoslovaquia, en marzo de 1939 y en la Polonia. En las invasiones de Austria y Checoslovaquia, su tarea era la de actuar como oficinas móviles de las SD (Sicherheitsdients-Servicio de Seguridad-), de la SIPO (Sicherheitsdienst-Policía de Seguridad-), de la GESTAPO(Geheime Staatzpolizei-Policía Secreta del Estado-) y de la KRIPO(kriminal Polizei-Policía Criminal-) hasta que éstas organizaciones hubieran establecido sus oficinas permanentes. Los Einsatzgruppen estaban siempre inemdiatamente detrás de las unidades militares que avanzaban y asumían la responsabilidad de la seguridad del régimen político. En los Sudetes, los Einsatzgruppen, muy de cerca con la cooperación de las fuerzas militares, no perdieron tiempo en desenmascarar y encarcelar a los traidores marxistas y otros enemigos del estado en las áreas liberadas.


En la primavera de 1941, contemplando el asalto por venir a la Unión Soviética, los Einsatzgruppen fueron creados como unidades militares, pero no para combatir como soldados. Fueron organizados para el homicidio. En su libro, Masters of Death, Richard Rhodes describe cómo a principios de mayo de 1941, los hombres que habían sido escogidos como candidatos para el frente del este en los Einsatzgruppen, fueron reunidos en escuelas de entrenamiento en Pretzch. No se les informó cuál sería su asignamiento, pero los detalles en común ofrecían una pista. Muchos de ellos habían servido en las SS en Polonia y se les daba preferencia a aquellos que hablaban ruso. Grandes contingentes de la escuela de líderes de las SS en Berlín-Charlottenburgo, así como de la Gestapo y la Kripo fueron asignados. Algunos de ellos fueron transferidos alegremente por sus regimientos ya que eran considerados “demasiado salvajes”.


Los comandantes de los Einsatzgruppen y de los Sonderkommando y Einsatzkommandos (sub unidades de los Einsatzgruppen) fueron escogidos por Himmler y Heydrich de una lista compilada por la RSHA. La mayoría de los líderes escogidos eran abogados. Unos pocos eran médicos ó profesores y la mayoría habían alcanzado grados académicos de doctorado. Un batallón de reseva de la Orpo completó la lista de Pretzsch. EN adición a los oficiales de la Sipo y las SS, un staff de apoyo de conductores, traductores, operadores de radio y empleados de oficina también fueron designados. Después llegaron de toda Alemania, aunque la mayoría eran miembros de las SS.


Muchos de los candidatos fueron miembros de las Hitler Jugend. Gisela Mc. Bride describe las HJ y la BDM en su libro “Memorias de una mujer de 1000 años”. Ella dijo: “El propósito de las BDM era moldear a las chicas tan cerca como fuera posible conforme al ideal Nazi de la mujer. Se les enseñaba a ser obedientes, comprometidas, disciplinadas y sacrificadas. Éstas virtudes eran enfatizadas y continuamente reforzadas para que las chicas se convirieran en fieles seguidoras de la doctrina Nazi”. De los muchachos de las Hitler Jugend Mc. Bride dijo: “Los líderes jóvenes eran fervientes Nazis, Adolf Hitler era para ellos y ellas un líder infalible”.


El entrenamiento que los reclutas de las SS recibieron antes de su llegada a Pretzsch los preparó muy bien para la nueva misión de los Einsatzgruppen. Las SS se suponía que serían la personificación viviente de la doctrina nazi de la superioridad de la raza aria y de la concepción de una raza dominante. Los candidatos SS eran exhaustivamente examinados y checados. Se les pedía un récord de la reputación política de sus padres, hermanos y hermanas, un historial limpio de sangre judía desde 1750; así como exñamenes físicos y un historial en las HJ de ser posible. Además, se les pedía un registro de enfermedades hereditarias en que se demostrara que no existiera ninguna enfermedad en sus padres y su familia. Por último, pero quizá lo más importante, un certificado de la comisión de la raza. Ésta comisión examinadora se componía de líderes de las SS, antropólogos y médicos. El proceso de selección y aceptación le daba al aspirante una sensación de superioridad en caso de ser aceptado. Sólo los miembros alemanes de sangre pura con una excelente salud se convertirían en miembros. También debían tener un excelente carácter, sin antecedentes criminales y estar bien versados en las doctrinas Nacional Socialistas. Los miembros debían ser herramientas deseosas para llevar a cabo tareas de cualquier naturaleza. Una obediencia absoluta era la piedra angular en la fundación de las SS: la obediencia debía ser incondicional. Correspondía a la convicción Nacional Socialista de que ellos eran superiores a todos. Cada soldado SS estaba preparado, entonces, para llevar a cabo cualquier orden ciegamente que fuera dada por el Führer. Las tropas SS también eran instruidas en el pasado basándose en un punto de vista de lucha racial y por el Lebensraum. El pasado proveía un sentido de continuidad y mostraba al recluta que los Judíos y Eslavos siempre habían sido los enemigos de Alemania. Eso significaba que la necesidad de un espacio para vivir y una solución a la questión Judía era inevitable. Los soldados SS, así como otros hombres que llegaron a Pretzsch también fueron presentados a las ideas de la Eutanasia.


El programa T-4 de eutanasia fue establecido en el otoño de 1939 para mantener la supuesta pureza (eugenesia) de la llamada raza aria al exterminar sistemáticamente a niños y adultos nacidos con deformidades físicas ó enfermedades mentales. Se puso mucho énfasis en la supervivencia del más fuerte y que la selección natural debería ser practicada deliberadamente. Esto incluía el sembrar una raza élite y la exterminación de los grupos racialmente inferiores ó perjudiciales. Eslavos, Gitanos y Africanos eran considerados racialmente inferiores a la supuesta raza de los Alemanes Arios –una raza que los ideólogos Nazis creían que era debilitada por lo que ellos llamaban el cáncer Judío-. Ésta propaganda sumada a la política del estado contribuyó a la motivación especial que se entrenaba en Pretzsch.


El curso del entrenamiento dado a los Einsatzgruppen en Pretzsch consistía en lecturas y discursos sobre sus nuevas y especiales funciones. Había un número de reuniones acerca de los objetivos y actividades de los Einsatzgruppen en los territorios ocupados de la Unión Soviética. En una junta, que probablemente se realizó antes del 22 de junio de 1941, acudieron altos líderes de las SS y la policía. Como Heydrich fue incapaz de asistir envió un memorándum especificando quienes tenían que ser eliminados: “Todos los siguientes tendrán que ser ejecutados: Oficiales del Comintern así como políticos profesionales comunistas, oficiales de alto y mediano nivel; así como de bajo rango del partido comunista. Además comisarios del pueblo, judíos en el partido y con puestos en el gobierno así como sabotadores, propagandistas, francotiradores, asesinos, incitadores, etc… Es de especial importancia su eliminación para la reconstrucción económica de los territorios ocupados”. Más detalles son contenidos en el reporte No. 111 fechado el 12 de octubre de 1941: “Los principales objetivos de la ejecución de los Einsatzgruppen serán los funcionarios políticos, judíos liberados por error de campos de prisioners, judíos vengadores y judíos en general”. La misión de los soldados de Pretzsch era claramente entendida desde el más alto líder del Gruppe hasta el más bajo soldado de las SS.

El 22 de junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética. Los Einsatzgruppen ya alertas cayeron detrás de las columnas avanzantes de la Wehrmacht como parte integral de la máquina construida para llevar una guerra total. En menos de tres días, los campos de entrenamiento en Sajonia estaban vacíos y todos los Einsatzgruppen habían entrado de lleno a cumplir con sus varias misiones.

La Wehrmacht rápidamente abarcó vastos territorios en los primeros meses de la invasión de la Unión Soviética. El Einsatzgruppe A partió desde el este de Prusia y sus unidades rápidamente se esparcieron a través de Lituania, Letonia y Estonia. El Einsatzgruppe B tuvo como punto de partida Varsovia, algunas de sus unidades pasaron por Vilna y Grodno en su camino hacia Minsk, a donde llegaron el 5 de julio de 1941. Otras unidades pertenecientes al Eintsatzgruppe B pasaron por Brest-Litovsk, Slonim, Baranovichi y Minsk y de ahí procedieron al sudeste de Bielorrusia: Mogilev, Bobuisk y Gomel llegando tan lejos como Briansk, Kursk, Orel y Tula. A lo largo de su ruta, en todos los lugares a través de los que pasaron, asesinaron a masas de Judíos, Gitanos, Comunistas y Prisioneros de Guerra. El Einsatzgruppe C hizo su camino desde la Alta Silesia hacia el oeste de Ucrania para llegar a Cracovia. Dos de sus unidades, los Einsatzkommandos 5 y 6, fueron a Lwow a donde organizaron un Pogrom contra los Judíos con la participación de los nacionalistas ucranianos. El Sonderkommando 4b organizó los asesinatos en masa en Ternopol y Zolochev y después continuó su camino hacia el este. El 29 y 30 de septiembre prepetraron la carnicería masiva de 34,000 judíos de Kievb en Babi Yar. El Einsatzgruppe D fue adjunto al 11º Ejército. Durante su avance llevaron masacres en el sur de Ucrania (Nikolayev y Kherson), en Crimea (Simferopolr, Sevastopol, Feodosia) y en los distritos de Krasnodar y Stavropol. Los prisioneros judíos de guerra eran separados del resto y ejecutados en las primeras etapas del avance a los campos de prisioneros.


A los hombre de los Einsatzgruppen se les comentó sobre la orden de Joseph Stalin del 3 de julio de 1941, en que llamaba a toda la población soviética a llevar una campaña de terror, sabotaje y guerra de guerrillas contra los alemanes. Los soldados sabían que los judíos eran especialmente activos en ésta campaña. Éstas noticias se sumaron a su motivación.


Mientras los Einsatzgruppen se movían hacia el este, los funcionarios políticos eran fusilados a dónde se les hallaba. Los prisioneros de guerra que caían en la categoría de oponentes del Nacional Socialismo eran separados por la Wehrmacht, transferidos con los Einstazgruppen y asesinados. Éstos métodos de transferencia eran también aplicados para los Judíos, Gitanos y personas que caían en la vaga categoría de “Indeseables”. Los Einsatzgruppen promovieron la realización de Pogroms al incitar el antisemitismo ya existente en la población local. Muchos fueron asesinados por los locales mientras los miembros de los Einsatzgruppen observaban y ayudaban. Sin embargo, el número de seres humanos marcados para la carnicería era demasiado grande para ser dispuestos a ser matados por la casualidad. La inmensidad de la cantidad requería que fueran asesinados en masa.


Los métodos de exterminación variaban muy poco. Fusilamientos en masa, el más común, fue descrito con simplicidad clásica por Herman Graebe, un civil alemán, ante el Tribunal Militar Internacional. Graebe estaba a cargo de una constructora en Ucrania:

“Caminé alrededor del monte y me encontré de frente con una gran tumba. La gente estaba apilada apretadamente y yaciendo encima de otra así que las cabezas eran visibles. Casi todos tenían sangre corriendo sobre sus hombros de sus cabezas. Algunos de los cuerpos seguían moviéndose. Algunos levantaban sus brazos y volteaban sus cabezas para hacer ver que seguían vivos. El pozo ya estaba lleno a unos 2/3 de su capacidad. Estimé que contenía unas 1,000 personas. Busqué al hombre que realizó los disparos. Era un soldado de las SS, que se sentó cerca del borde del pozo, sus pies colgando sobre el pozo. Tenía una pistola ametralladora en sus rodillas y fumaba un cigarrillo. La gente, completamente desnuda, bajó algunos escalones que estaban formados en el barro de las paredes del pozo y escalaban sobre las cabezas de los cadáveres que ahí yacían acomódandose en el lugar en que les ordenaban los soldados SS. Se acomodaban enfrente de la cabeza de los cadáveres ó de las personas heridas; algunos se preocupaban por los que seguían vivos y les reconfortaban en voz baja. Entonces oí una serie de disparos. Miré al pozo y ví que los cuerpos estaban estremeciéndose ó que las cabezas ya estaban sin movimiento sobre los cuerpos que estaban por debajo de ellos. La sangre corría de sus cuellos. Estaba sorprendido que no me fue ordenado abandonar la escena, pero ví que habían dos o tres carteros de uniforme por ahí. La siguiente tanda ya se aproximaba. Bajaron al pozo, se alinearon contra las víctimas previas y les dispararon. Cuando caminé de vuelta por el montículo, me percaté de que otro camión cargado de gente había llegado. Ésta vez incluía personas enfermas y discapacitadas. Una mujer vieja y muy delgada apareció, gente desnuda la sujetaba. La mujer parecía estar paralizada. Las personas desnudas arrastraron a la anciana alrededor del montículo. Manejé de regreso a Dubno. En la mañana del siguiente día, cuando visité otra vez el sitio, ví unas 30 personas cerca del pozo tiradas; algunas todavía vivían, miraban al frente con una certeza de su próxima muerte. Una chica de unos 20 años me habló y me pidió que le diera sus ropas y le ayudara a escapar. En ése momento escuchamos que un auto se acercaba rápidamente y me fijé que venía cargado de soldados SS. Diez minutos después escuchamos disparos desde la lejanía del pozo. Los judíos que seguían vivos les había sido ordenado arrojar los cadáveres en el pozo, luego ellos debían acostarse para recibir su tiro en la nuca”.


El método que los Einsatzgruppen emplearon era el de disparar a sus víctimas en minas abandonadas, zanjas antitanques ó grandes trincheras que hbían sido cavadas para éste propósito. La brutalidad de muchos de los hombres de las SS está ilustrada en la descripción de una típica aldea rusa. Al escuchar la aproximación del comando homicida, los judíos de la aldea huyeron a esconderse. Cuando el comando arribó a la aldea, la única persona que vieron en la calle era una mujer con su bebé en brazos. Rehusó a decirles a dónde estaban los judíos. Unos de los soldados SS le arrancó al bebé de sus brazos, sujetándolo por las piernas azotó su cabeza contra la puerta. Un soldado SS recordó: “cuando se estrelló sonó como tambor”. Inmediatamente la mujer denunció a los judíos. Los Einsatzgruppen llevaban a cabo su trabajo asesino a plena luz del día y con la presencia de la población local. Sólo cuando los alemanes comenzaron su retirada se hizo un esfuerzo para borrar las huellas de sus crímenes. Ése era en trabajo de los Sonderkommandos: abrir las fosas comunes, desenterrar los cadáveres, cremarlos y esparcir las cenizas sobre los campos y arroyos.

El asesinar por fusilamiento, especialmente a mujeres y niños, tenía un efecto devastador en el estado mental de muchos de los miembros de los Einsatzgruppen, que incluso el beber fuertes licores durante todo el día no podía suprimir. Algunos se suicidaron y algunos otros pidieron ser transferidos a otras unidades. Las unidades comenzaron experimentar con métodos que aligeraran la carga en los tiradores. Algunas unidades experimentaron con el uso del Hidróxido de Calcio. Usado en las trincheras entre las capas de cuerpos, se pensaba que si las víctimas se acostaban una sobre otra, el químico sería rociado y luego se añadiría agua. El Hidróxido de Calcio reaccionaba con el agua y de hecho derretía la carne de sus víctimas. Éste metodó probó ser demasiado grotesco ya que las víctimas seguían vivas cuando se añadía el agua y, por lo tanto, descontinuado. Otros experimentos como el alternar victimas con madera, formar pilas y quemarlas se intentó, pero se necesitaba demasiado tiempo.


Después de intentar dinamitar a sus víctimas y quemarlas vivas en sus hogares y granjas el resultado demostró ser improductivo y la RSHA en Berlín, en agosto de 1941, comenzó buscar por un método alternativo de ejecución. Se halló en la forma de camiones con cámaras de gas selladas a las que se les conectaba el tubo de escape. En un corto tiempo éstos camiones le fueron distribuidos a todos los Einsatzgruppen. El monóxido de carbono del escape del camión asfixiaba a las víctimas en un periodo entre 15-30 minutos. Durante ése tiempo el camión era dirigido desde su sitio de carga a las tumbas ya listas. Los fusilamientos continuaron, apoyados por los camiones de gas. Los camiones de gas llevaron a la construcción de las cámaras de gas en los campos de concentración. Con la construcción de los campos con facilidades para gasear, los Einsatzgruppen quedarían rápidamente fuera del negocio del homicidio de judíos. Desde principios de 1942 en adelante, los Einsatzgruppen comenzaron a combatir a los partisanos soviéticos.


Claramente el record de los Einsatzgruppen en la lucha contra los partisanos está marcado por brutalidad y devastación. Fueron adoctrinados para ver a los judíos, eslavos, partisanos y bolcheviques como amenazas al pueblo alemán. Ellos veían a ésas personas como infrahumanos. A través de la adoctrinación y el entrenamiento, desarrollaron una motivación especial para llevar la violencia. Ésa motivación especial no sólo les permitía matar, les permitía llevar cabo crueles y bestiales actos en sus víctimas. Una teoría llevada a cabo por el criminalista americano Lonnie Athens llamada socialización de la violencia. Athens no estudió a los oficiales violentos. Muchos de los oficiales violentos cuando llegaron a sus puestos ya tenían experiencia en la violencia al ser veteranos policías. Para aquellos oficiales que adquirieron sus habilidades violentas en el entrenamiento oficial, hay gran paralelismo entre sus experiencias de entrenamiento y el proceso de cuatro etapas que Athens identificó en los historiales de criminales violentos.


Ya que la violencia se aprende a través de la violencia, tal paralelismo se espera y no debe ser sorprendente. El proceso de socialización de la violencia se divide en cuatro etapas a las que llamó: brutalización, beligerancia, actividades violentas y virulencia. Las etapas son secuenciales. Cada etapa tiene que ser completamente experimentada antes de que el sujeto avance a la siguiente, un proceso que puede ocurrir en un corto periodo de tiempo ó a través de varios años. El que la violencia es una elección más que una compulsión se da por hecho entre los militares y entre la policía.


La brutalización, la primera etapa de la socialización de la violencia, consiste en tres experiencias distintidas que pueden ocurrir en cualquier orden en distintos tiempos y lugares: (a) subyugación violenta (una figura de autoridad usa la violencia para forzar a los novatos a rendirse a su autoridad al mostrar obediencia y respeto); (b) horrificación personal (el novato es testigo de que gente cercana él es víctima de una subyugción violenta); (c) coaching violento (para apresurar la conducta violenta, la gente que el novato percibe que es el líder lo instruye en como conducirse cuando se enfrenta a un conflicto, enfatizando que tiene una responsabilidad par atacar físicamente a los que lo provoquen). Una dura disciplina militar siempre ha sido tradición en Alemania. El entrenamiento de los SS, como fue organizado por Himmler, era conocido por su brutalidad. Incluso el entrenamiento ordinario de los policías era violento. Todo para mantener la tradición prusiana. Todos los miembros de los Einsatzgruppen que se reunieron en Pretzsch tuvieron un entrenamiento intenso y brutal.

La brutalización es una experiencia obvia y traumática, observa Athens. Deja al novato estremecido, preocupado y confundido. El destruir la identidad de un recluta es el propósito del entrenamiento básico militar. Para mover al recluta hacia la beligerancia, la segunda etapa de la socialización de la violencia, el novato necesitará cuestionar sus valores personales. Al meditar sobre sus experiencias de brutalización, se enfoca en su desempeño personal y responsabilidad, finalmente identificando la pregunta específica que se tiene que responder: ¿qué puedo hacer para detener a otras personas de subyugarme violentamiente y a los que valoro?. Cuando la gente ha experimentado un trauma social y fragmentación, busca por guía de otros que han superado situaciones similares. Los Einsatzgruppen tenían amplia variedad de liderazgo violento para proveer la guía. Apabullado por sus reflexiones, que toma la forma de una revelación personal y convencido de que está en lo correcto, el beligerante resuelve demostrar violencia en sus relaciones futuras con la gente. El sujeto está preparado para usar la violencia defensivamente, para protegerse a sí mismo ó al pueblo al que él valora contra el peligro inminente. La propaganda Nazi había sido expuesta para señalar que los judíos, eslavos y bolcheviques llevarían la destrucción a Alemania y a la raza aria si no se les eliminaba.

Los componentes finales de la socialización de la violencia están constituidos por la cuarta etapa, la virulencia. Sin embargo una persona violenta puede estar satisfecha por sus victorias defensivas sin cambiar su vista fundamental de sí mismo, su concepción, su identidad, a menos que otras personas le reconozcan y le demuestren su importancia en sus acciones. Cuando la gente aprende actos violentos de alguien a quien juzgaban previamente como no violento, actuarán diferente hacia él. Al principio lo harán como si fuera peligroso. Por primera vez, el sujeto experimentará un placer cuando se aproxime a la gente. Éstas experiencias de notoriedad violenta, especialmente combinados con sus dolorosas memorias de sentirse impotente e inadecuado durante las etapas de beligerancia y brutalización darán valor al sujeto y le harán creer que la violencia funciona. Una vez que los Einsatzgruppen alcanzaron éste punto, resolvieron atacar a las personas físicamente por la menor provocación.


Un factor que se debe aclarar entre el soldado promedio alemán y su participación en lo que se podría considerar como atrocidades. Los hombres que están combatiendo por sus vidas, especialmente contra un enemigo invisible oculto en la población local, sin un deber claro y sin liderazgo apropiado se toman el tiempo entre mostrarse amigables u hostiles con los que tienen cerca. Sin importar los pensamientos y creencias del enemigo, que poco importaban, se mataban judíos en las regiones más antisemitas haciendo que se encendieran las llamas de la resistencia entre la población civil. Otro factor era la propaganda apuntada a los alemanes, así como las primitivas condiciones de vida que impresionaban a los germanos enfatizando su idea de superioridad cultural y de raza. Los alemanes también estaban impreparados psicológicamente para lo que les esperaba. Fue sujeto a muchas variedades de propaganda amistosa, aunque todas continuaban apoyando su superioridad racial. Un día él podía oír que todos los infrahumanos debían ser relocalizados hacia el este, especialmente los judíos. Después escucharía que ellos debían ser erradicados, eliminados para que no contaminaran la sangre pura alemana al ser una amenaza biológica para el pueblo alemán. También se les diría que no todos los rusos eran comunistas y que la cruzada alemana era llevada a cabo para liberar a los rusos del bolchevismo; mientras a la vez les era dicho que se debía castigar a todos los rusos por apoyar a los bolcheviques mientras los judíos apoyaban y asistían a los poderes en Moscú.


En conclusión, ahora podemos ver cómo los Einsatzgruppen crecieron de una Alemania que estaba económicamente destruida por las reparaciones de la Primera Guerra Mundial, la depresión global y un sentido nacional de que los judíos tenían la culpa por sus problemas. Azuzados por los ideales del Nacional Socialismo, la falta de experiencia de la juventud, el sentido de orgullo y el cumplimiento del deber, permitió que fueron adoctrinados en las creencias de Adolfo Hitler. Ellos aceptaron el antisemitismo de Hitler al poner sus deseos de remover a los judíos en un contexto de una lucha de razas por el espacio para vivir. Aceptaron el punto de vista de Hitler de que los judíos, por su falta de un estado propio, eran parásitos tratando de destruir los lugares en que vivían, que habían sido establecidos por razas superiores. Aceptaron que el bolchevismo era una amenaza contra la supervivencia de Alemania y de Europa. Creyeron que su deber era eliminar aquellas amenazas. Mientras había algunos que pidieron ser relevados de su deber ó ser transferidos de sus responsabilidades homicidas, habrían más que tomarían sus lugares. Avanzaron mucho más rápidamente en las etapas de la socialización de la violencia ya que había un gobierno que los apoyaba. Cuando uno cree tan firmemente en su causa hará todo lo que sea posible, entonces és tendrá verdaderamente una motivación especial.

Los resultados de los Einsatzgruppen ayudan a entender la magnitud de sus deberes. Ellos promediaron 1,350 asesinatos diarios durante un periodo de dos años y medio. 1,350 seres humanos que eran masacrados en un día promedio, siete días a la semana por más de 100 semanas. Eso es más de 337 asesinatos promedio por cada grupo de 500-900 hombres durante el periodo de dos años. Todos éstos millares de hombres, mujeres y niños tenían que ser primero seleccionados, agrupados, mantenidos en orden, transportados a su lugar de muerte. Tenían que ser contados, desvestidos, despojados de sus pertenencias, ejecutados y enterrados. Además el entierro no terminaba con el trabajo, todas las pertenencias debían ser rescatadas, inventariadas, embaladas y enviadas al Reich. Finalmente, los libros tenían que llenarse para llevar un control de todas éstas transacciones. Los detalles de todas éstas cosas debían ser reportados.


La actitud de la mayoría de los Einsatzgruppen puede ser resumida en una cita del General de las SS Otto Ohlendorf, Comandante del Einsatzguppen D, durante los juicios de Nüremberg:

“Los hombres y mujeres cavaban profundas trincheras antitanques. Entonces eran fusilados, de pie ó de rodillas, y los cadáveres arrojados al pozo. Nunca permití que mis soldados del grupo D dispararan individualmente sino que varios lo hicieran a la vez para evitar la responsabilidad directa”.


Él, como la mayoría de los Einsatzgruppen, no expresaba ningún remordimiento y estaba más preocupado por los efectos morales que llevarían a cuestas aquellos verdugos de lo que le preocupaban los que serían ejecutados. Él fue al patíbulo creyendo que había cumplido con su deber por su país. Él, como la mayoría de los Einsatzgruppen, tenía una motivación especial para realizar su trabajo.

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