"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
La revolución mexicana y la intervención americana 1910-1917 – Un punto de vista americano


-De Timothy Neeno, traducción e ilustraciones de Ignacio Romero


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*Cacería del hombre*

   El joven teniente y su escuadrón de hombres avanzaron a través de las áridas mesetas Chihuaheñas hacia la casa ranchera de adobes. Todo estaba quieto. Había una oportunidad de que un alto jefe villista se encontrara dentro. El teniente y dos hombres se movieron a través del lado norte del edificio. Otros seis tomaron el lado sur. Mientras el teniente se acercaba por el lado este, tres hombres galoparon alrededor de la puerta, yendo directamente hacia él. Los jinetes giraron sólo para encontrar al resto de los americanos acercándose por el lado sureste de la casa. Nuevamente voltearon y cargaron hacia el teniente. Disparó un tiro el teniente, impactando al caballo en el vientre y a su jinete en el brazo. El teniente corrió hacia la esquina para recargar su pistola, emergiendo nuevamente un segundo antes de que el segundo jinete le rebasara. El teniente disparó nuevamente, acertando al caballo en el muslo; el jinete cayó y se levantó apuntándole con su pistola. Estaba a sólo 10 yardas cuando los americanos le derribaron. Un tercer jinete huía sólo para ser capturado por los fusileros americanos.

   El primer jinete se había retirado hacia la hacienda. El teniente y su escuadrón le siguieron al patio y un soldado lo derribó. Ellos se aproximaron al hombre herido, quien repentinamente levantó una pistola, sólo para matarle a corta distancia. Dentro, los americanos encontraron a varios ancianos, quienes confirmaron que uno de los hombre era Julio Cárdenas, un general en el ejército de Pancho Villa. El joven teniente sonrió. Era el 14 de mayo de 1946, el teniente George S. Patton Jr. Se había hecho de una reputación.


*La Decena Trágica*

   Desde 1910 a 1920, México fue azorado por una revolución y una guerra civil. Casi un millón de mexicanos perdieron sus vidas, más de los que perecieron en la Guerra de Secesión americana. Muchos más emigraron al sureste americano, cambiando la apariencia demográfica de la región. Un ejército americano, en la transición de la caballería a los aeroplanos y los transportes motorizados, se halló en la persecución de un elusivo enemigo. Cómo ocurrió ésta guerra y cómo se envolvieron los Estados Unidos?.

   Desde 1877 a 1910, México estuvo bajo el mando de hierro de un hombre, el General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori le había traído orden a México. Él expropió tierras de la iglesia, abrió a México a la inversión extranjera y estimuló el desarrollo de la agricultura comercial y la construcción de vías férreas e industria. En muchas formas, el Porfiriato llevó a México a la prosperidad. Pero la prosperidad no estaba compartida igualmente. El régimen de Díaz trabajaba con los “hacendados”, poderosos terratenientes semi-feudales, que le apoyaron a mantener al pueblo englobados en haciendas. Sólo el 3% de la población poseían el 95% de las tierras arables en México. Demasiados habitantes mexicanos no tenían un céntimo, atrapados como peones, mientras el General Díaz y sus asociados despiadadamente aplastaban a todos los disidentes.

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   Pero en 1908, ya tenía 77 años, en una entrevista con un periodista americano, Díaz casualmente prometió que habrían elecciones. México comenzó a zumbar de la emoción. En 1910, Francisco I. Madero, un aristocrático terrateniente, declaró su candidatura para la presidencia, en un programa de reforma democrática. Pero Díaz se retractó de sus palabras, arrestó a Madero y a 6,000 de sus seguidores, y el día de las elecciones se declaró a si mismo ganador por una abrumadora mayoría. Madero, sin embargo, pronto escapó y huyó a San Antonio; ahí declaró un manifiesto llamando a derrocar al dictador. Era el 20 de noviembre de 1910 y la revolución había comenzado.


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   No sólo los Estados Unidos compartían una frontera de 2,000 millas, los hombres de negocios americanos habían tomado ventaja de la aparente prosperidad y estabilidad del Porfiriato al invertir en ferrocarriles, minas, campos petroleros y plantaciones mexicanas. Para 1910 habían 75,000 americanos en territorio americano y habían invertido cerca de $1,000 millones de dólares en México. La Standard Oil y otras compañías petroleras estaban desarrollando los campos petroleros de Tampico a lo largo de la costa del golfo. Los americanos poseían el 27% de las tierras arables en México y el 45% de su industria. Al estallar en México el caos ésas inversiones se hallaban amenazadas.  
  
   Para la primavera de 1911, el norte de México se hallaba inundado por la rebelión. El norte siempre había sido parte del México más inquieto. Estaba mucho más lejos de la autoridad central en la ciudad de México y se encontraba escudado por montañas y desiertos.  Los rebeldes potenciales podrían traficar armas desde los Estados Unidos fácilmente. Mientras el ejército de Díaz en papel contaba con 35,000 efectivos, en la práctica sólo podría encuadrar a la mitad. Los oficiales manipulaban las nóminas y robaban abiertamente. Lo que el ejército de Díaz podía alinear eran miserables conscriptos a menudo convictos, a los que se les pagaba 17 centavos al día. Aunque Díaz incrementó su nómina a 40 centavos diarios, no podría prevenir que los rebeldes avanzaran.


   En marzo, el presidente americano Taft envió a 30,000 tropas a San Antonio para mantener a la vista la frontera. Formados en una División de Maniobras experimental, las topas eran parte de un ejército americano en transición. Los oficiales luchaban para coordinar una mezcla heterogénea de unidades que nunca habían operado en el campo más arriba de un regimiento, mientras experimentaban con radios de campaña, aeroplanos y otras innovaciones tales como inocular a sus hombres con tifo y obligarles a bañarse dos veces a la semana. El ejército sólo había comenzado a poner bajo las órdenes de un Staff General y éste relativamente despliegue modesto era una prueba mayor de la nueva organización del ejército.

   Para mayo de 1911, los rebeldes habían asegurado el control de Ciudad Juárez, la ciudad opuesta de El Paso Texas. Ahora podrían traer armas sin restricciones de los E.U. Díaz, viendo lo que se avecinaba, renunció el 25 de mayo y huyó a Francia, pero sus palabras de despedida fueron: “Madero ha soltado a un tigre, veamos si puede montarlo.”



   Horas antes de que Porfirio Díaz entregara su carta de renuncia a la Presidencia de México, el 25 de mayo de 1911, todavía titular del Ejecutivo federal, recibió una carta de Christlieb Rübke, agente general de la Hapag en México, donde la empresa le contestaba positivamente que podía viajar en el Ypiranga el 31 de mayo, como lo había solicitado. El buque cubriría la ruta La Habana-Vigo-Gijón-Santander-Plymouth-Le Havre, saliendo del Puerto de Veracruz.

   El 26 de mayo, Díaz salió de su casa, ubicada en Cadena 8 en compañía de su esposa, Carmelita Romero Rubio, la hermana de ésta, María Luisa, el hijo del general, teniente coronel Porfirio Díaz Ortega, una cocinera, un valet y un ayudante militar. Todos salieron rumbo a San Lázaro para tomar el tren hacia Veracruz, donde cinco días después abordarían el buque.

   En varios libros de historia quedó documentado que, en la ruta hacia Veracruz, el tren en el que iban Díaz y su familia fue atacado por ladrones, que en realidad no sabían quiénes iban dentro. El asalto fue controlado por la escolta militar de Díaz, encabezada por Victoriano Huerta —dos años después convertido en Presidente de México por un golpe militar contra Francisco I. Madero—, e incluso pudieron arrestar a varios de los asaltantes, a quienes se les decomisó un cofre con diez mil pesos en monedas.

   Díaz fue informado de lo que había pasado. Se propaló la noticia de que el general no solamente les perdonó la vida, sino que los dejó en libertad y ordenó que les entregaran algo de dinero.

Según las crónicas de la época, el tren en el que Díaz llegó a Veracruz, lo hizo en las primeras horas del 30 de mayo, un día antes de que el Ypiranga zarpara. Describen que iba vestido de forma elegante y que se le veía triste. Las autoridades veracruzanas, encabezadas por el gobernador Teodoro A. Dehesa, fiel seguidor de Díaz, lo recibieron junto con cientos de personas.



   Porfirio Díaz y su familia se hospedaron en una de las varias casas de madera construidas en terrenos ganados al mar, con el estilo estadunidense, que los ingleses habían edificado en Veracruz y que sirvieron de estancia para empleados de éstos. Desde su llegada, y en la víspera de su salida del país, Díaz y su esposa fueron objeto de homenajes y muestras de afecto.

   Aunque no todo fue cariño para Díaz y los suyos. La escolta del general logró arrestar a un hombre que llevaba dos bombas de mano dentro de un saco. Según los reportes de la época, el hombre declaró que su objetivo era hacer volar en pedazos a Díaz y su familia, en venganza por la dictadura que ejerció.

   El día de la partida, al filo del mediodía, Díaz, junto con su familia, dejó la casa donde se alojaron y fue objeto de su último saludo militar de ordenanza. De camino al Muelle de Sanidad, mucha gente empezó a seguir a quien hasta seis días antes había sido el Presidente de México.



   Antes de que el Ypiranga zarpara, Porfirio Díaz, dicen las crónicas de la época, todavía alcanzó a pronunciar unas palabras en forma de despedida: “Guardo este recuerdo en lo más íntimo de mi corazón y no se apartará de mí mientras yo viva”.

   Las reseñas de hace 100 años documentan que, mientras la tarde de ese miércoles 31 de mayo de 1911 llegaba, cada vez más gente se concentraba en el Muelle Sanidad. Se describe que había viejos, niños, pobres, ricos, militares y civiles, entre los que se agolpaban para despedir al militar y político oaxaqueño, que ya para entonces tenia 80 años de edad y estaba enfermo.


   José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, su nombre completo, cruzó el muelle caminando y, junto a él, su esposa Carmelita; Díaz vestía traje blanco y sombrero, su gesto era serio. La señora Romero Rubio iba impecable de vestido oscuro y sombrero.

   La tripulación y los cientos de pasajeros se asomaban por la borda para ver el espectáculo en que se convirtió la partida del ex presidente. En un momento en que ya Díaz y su familia estaban a bordo sonaron las notas marciales de la banda de guerra del 23 Batallón de Infantería.

   Cuando Díaz estuvo en cubierta, el héroe de la guerra de Reforma fijó la mirada en la multitud, levantó su mano, como quien se despide, produciendo que miles de manos de la gente reunida en el muelle se levantaran.



   En ese momento empezó a sonar el Himno Nacional Mexicano. Dicen las crónicas que un brillo cubrió las mejillas de Díaz. El duro general lloraba en su partida. A esa hora, el silbato de la embarcación sonó. Las amarras fueron soltadas. Lentamente, el buque de vapor alemán empezó a despegarse del muelle, jalado por los cables de los remolcadores. Había gente que vitoreaba al general y más manos y más pañuelos se agitaban en el aire. En el rompeolas del sureste del muelle había mucha gente que no quería perderse el suceso histórico: el exilio de don Porfirio.



   Díaz se quedó en cubierta, sujetando el barandal, hasta que en el horizonte desapareció de su vista la tierra mexicana y, desde esta parte, el Ypiranga.



   Madero, efectivamente, encontró enormes retos. En noviembre de 1911 una fuerza de revolucionarios indios americanos, su líder Emiliano Zapata, declaró su “Plan de Ayala”, llamando por una reforma agraria y comenzó la rebelión en el estado del sur de Morelos. En el norte, un ambicioso general , Pascual Orozco, lideró una rebelión respaldado por los Hacendados y propietarios de minas de Chihuahua. Sin embargo, Madero aguantó.



  
   Pero para sobrevivir, Madero necesitaba a los militares y el 9 de febrero de 1913, un grupo de generales intentaron un golpe de estado en la ciudad de México. Uno en particular, el General Bernardo Reyes, intentó un asalto directo al palacio presidencial y resultó muerto, pero otro, el General Félix Díaz, tomó la ciudadela (el arsenal de la ciudad) y desafió a Madero. Entonces comenzó “La Decena Trágica”, Madero se apresuró a traer tropas leales, dándole el mando de la defensa al General Victoriano Huerta. Con una feroz lucha, Huerta tenía a los rebeldes rodeados en la Ciudadela; pero Huerta tenía sus propias ambiciones.

   Huerta encontró a un amigo en el embajador de los Estados Unidos Henry Lane Wilson. Wilson era el enviado del presidente Wilson y creía que los intereses americanos en México servirían mejor con un dictador que siguiera las líneas de Díaz. En éste punto, Taft, un republicano que recién había terminado su periodo en noviembre de 1912 era el hombre indicado. Ésta situación hizo de Henry Lane Wilson un hombre muy poderoso. Wilson optó oponerse a Madero. El 12 de febrero, respaldado por los alemanes, españoles e ingleses, Wilson demandó que Madero cesara sus operaciones contra los rebeldes. Forzando un cese al fuego, el 18 del mismo, Wilson hizo un trato con Huerta en la embajada americana. Madero fue arrestado y obligado a dimitir. Huerta se declaró a sí mismo presidente el 20 y a la siguiente noche Madero y su vicepresidente fueron ejecutados en las afueras de la prisión de Lecumberri por los rurales de Huerta mientras “trataban de escapar”.


*Henry Lane Wilson*

      Si el embajador Wilson pensó que ahora México regresaría a los viejos buenos días de estabilidad, estaba equivocado. Los rebeldes pronto emergieron por todo México, nuevamente y especialmente en el norte. La División de Maniobras americana había sido desbandada en agosto de 1911, después de la caída del General Díaz. Ahora, en febrero de 1913, Taft, como parte del plan “Verde”, envió otra fuerza combinada de armas: la recién formada 2ª División a Galveston y un destacamento de la Flota del Atlántico al puerto principal de México Veracruz.

   Ésta era la situación que el presidente Woodrow Wilson confrontó cuando llegó al mando en marzo de 1913. Huerta probó ser un tirano asesino. Se deshizo de Félix Díaz, asesinó al gobernador de Chihuahua, deshizo el congreso mexicano y arrestó a 85 de sus miembros mientras la violencia azotaba al país.


*Wilson y Huerta*

*Incidente en el puente Iturbide*

   Woodrow Wilson, un demócrata, había sido elegido como un reformador progresivo. Como presidente de Princeton, había modernizado la universidad. Como gobernador de Neva Jersey, detuvo la corrupción en la máquina política del estado. Ahora, quería llevar el orden y un gobierno electo al vecino latino de América.  Sumariamente ordenó al embajador Wilson que volviera a casa y se negó a reconocer el régimen de Huerta. Esto era algo nuevo, la práctica general de aquellos días era que si había una revolución en un país, si los rebeldes controlaban la capital y tenían el poder para mantenerse; eran automáticamente reconocidos por los grandes poderes. Wilson llevó un nuevo componente moral a la ecuación. Huerta indudablemente vió ésto como un claro ejemplo de lo traicionero de los Gringos. ¿No entendía el presidente Wilson que México necesitaba tener orden impuesto desde arriba?. ¿No habían iniciado los problemas de Porfirio Díaz cuando comenzó a hablar de las elecciones?. ¿No habían hecho los americanos un trato?.

La posición de Huerta empeoró. El 28 de marzo de 1913, el gobernador Venustiano Carranza de la Garza, del estado del norte de Coahuila, desafió a Huerta esgrimiendo su Plan de Guadalupe en que llamaba a los mexicanos a derrocar al dictador. Los rebeldes se formaron alrededor del ejército constitucionalista de Carranza. Cinco días antes de la proclamación de Carranza, otro feróz rebelde, que había peleado en la primera revolución para desplazar a Díaz, se escurrió de El Paso, Texas, y cruzó la frontera por el Río Grande hacia México con 8 seguidores y comenzó su propia revolución. Nacido como José Doroteo Arango Arámbula, es mejor conocido con su nombre de guerra “Francisco –Pancho- Villa”.    


En menos de un día, a Villa se le unieron 11 hombres más. Para finales del año estaba al mando de un ejército , la División del Norte, y dominaba el estado de Chihuahua. Durante éste periodo las relaciones de Villa con los Estados Unidos eran buenas. Villa y el General Obregón, el máximo comandante de Carranza, se reunieron con el ejército americano en varias ocasiones en la primavera de 1914. Una de tales ocasiones tomó lugar en marzo en Fort Bliss Texas, con el General de Brigada John Pershing. Los americanos mantenían los canales abiertos con los rebeldes mientras aún se negaban a reconocer a Huerta.


-Álvaro Obregón, Pancho Villa y John Pershing-

   Los eventos pronto alcanzaron el Puerto de Tampico, en abril. El 3 de abril, la División del Norte de Villa tomó Torreón, la ciudad principal del norte de México. Los Constitucionalistas rápidamente empujaron hacia Tampico, el centro de la industria petrolera mexicana, y hogar de la segunda más grande colonia de americanos expatriados después de la Ciudad de México. El General Ignacio Morelos Zaragoza, comandante de Huerta en Tampico, tenía sólo a 2,000 hombres para defender la ciudad, y rápidamente fue obligado a refugiarse en la misma ciudad.  Durante todo éste tiempo, el Contraalmirante Henry T. Mayo, comandante de la 5° división de la flota del atlántico, mantuvo una estricta neutralidad mientras la lucha se acercaba.

   En la mañana del 9 de abril, Mayo envió a una barcaza del USS Dolphin, su nave insignia temporal, por el río Pánuco hacia un almacén para obtener algo de combustible. Era una misión rutinaria. Tan despreocupados estaban los hombres que ni siquiera se molestaron en llevar armas. Pero la situación para los federales de Huerta cada vez empeoraba más.

 Los federales habían  sido empujados hasta el Puente Iturbide, sobre el río Pánuco, en la cara noroeste de la ciudad. Mientras la barcaza se acercaba al puente, las nerviosas tropas federales detuvieron a los americanos a punta de pistola y les hicieron bajar de la nave. Los mexicanos no hablaban inglés y ninguno de los americanos hablaba español.  Los soldados llevaron a los americanos apresados a su oficial comandante, quien inmediatamente se disculpó y los liberó; pero el daño ya estaba hecho. Una disculpa no era suficiente, declaró el Almirante Mayo, tendrían que hacer un saludo de 21 cañonazos y la bandera Americana debería ondear sobre el puerto. Huerta arrestó al oficial a cargo en el Puente, pero se rehusó a tener la bandera Americana ondeando en territorio mexicano. Wilson a cambio le extendió un ultimatum.


 

*Veracruz*

   El incidente de Tampico puede que parezca trivial el día de hoy, pero en su tiempo no era un asunto de risa, en aquellos días no existía la ONU; ni siquiera había un precedente en que las naciones fueran iguales. Habían grandes poderes, con barcos de combate y batallones de marines para proteger sus intereses y los de los demás.
  
   En un sentido real, los acorazados en la bahía de Tampico, con los británicos y las naves alemanas a su lado, eran la ley internacional, la única ley en un país en revolución. Éste tipo de diplomacia con cañones era un procedimiento estándar en aquellos tiempos.


  
   También era una excusa, México, como casi cualquier país latinoamericano en la época, era fuertemente dependiente de sus exportaciones y, en una época antes de las computadoras, sus gobiernos contaban con los ingresos de los impuestos aduanales, uno de los pocos impuestos colectados fácilmente en ésos días. Al amenazar con un bloqueo, un bombardeo ó una ocupación de los puertos mexicanos, Wilson puso una enorme presión sobre Huerta, mientras que si Huerta se retractaba, la pérdida de prestigio sería igualmente devastadora.

   Representantes de Argentina, Brazil y Chile intentaron mediar en las cataratas del Niágara, pero entonces Wilson recibió información que cambió el panorama. Un barco mercante, el Ypiranga, se encontraba en camino de Veracruz desde la Habana, el 21 de abril, con una carga de armas. El prospecto de Huerta, siendo respaldado por los alemanes, galvanizó a Wilson y envió un mensaje al Contraalmirante Frank F. Fletcher, comandante de la 1° División del Atlántico en Veracruz, de actuar de inmediato.


sailors from the battleship USS Michigan demonstrate the fighting power of a Navy shore party du

   A las 11:00 de la mañana Fletcher comenzó a desembarcar un batallón de Marines y Chaquetas Azules de la cañonera “Prairie” en la bahía de Veracruz. Para las 11:30, los 787 marinos y Marines habían tomado la aduana, la oficina de correos y las oficinas de telégrafos, la Terminal ferroviaria y el consulado americano. El comandante mexicano, General Gustavo Maas, tenía a dos regimientos incompletos, unos 1,000 hombres, más otros 300 civiles voluntarios armados.  Esto era suficiente para dar a los americanos una pelea, pero Maas no tenía nada que equiparara  a los cañones de 12 pulgadas abordo de los dos acorazados, el Florida y el Utah, en la bahía. Después de una iracunda conversación telefónica con el cónsul americano, Maas actuó. Envió a 100 hombres del 19° regimiento por la avenida Independencia, paralelos al malecón, y cubiertos por los edificios de los cañones americanos, directamente hacia el consulado Americano. Entonces derribó las puertas de la prisión militar de La Galera, armó a los prisioneros con Mausers y los envió como voluntarios, encorsetados con tropas regulares del 18° regimiento, por la avenida Cinco de Mayo, y a una cuadra de Independencia. Maas entonces recibió órdenes del ministro de defensa, el General Blanquet, de no resistir, pero era demasiado tarde.




Here's a real crowd pleaser! Sailor signal USS Chester to commence fire on Mexican Naval Academy

   A las 12:30 pm el tiroteo comenzó. Los americanos habían alistado una estación de monitoreo en el techo del hotel Terminal, comunicándose con señales de banderas con el Almirante Fletcher a bordo del USS Prairie. Un marino que enviaba señales cayó muerto por la bala de un francotirador. Los cadetes de la academia naval mexicana se unieron espontáneamente, disparando a las barcazas que descargaban suministros en el muelle. El Prairie respondió con sus cañones de 3 pulgadas. De los siete hombres que formaban el destacamento en el techo del hotel, tres murieron ó fueron heridos, pero mantuvieron abiertas las líneas de comunicación con la nave. 

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   Para las 4 de la tarde, Maas se había retirado a Tejería, 10 millas adentro. Los marines conservaron sus objetivos inmediatos, al costo de 4 muertos y 20 heridos. Pero el resto de la ciudad estaba en manos de turbas de ciudadanos patriotas. Disparos esporádicos se dieron en la obscuridad, mientras los convictos ebrios robaban en tiendas y casas. Ésa noche 3,000 marines desembarcaron, comandados por el Coronel Lejeune, incluyendo a un joven Teniente Vandegrift, quien estaría al mando de la fuerza de desembarco en Guadalcanal 28 años después. Otros cuatro acorazados también llegaron, frescos desde los caminos Hampton.


Seated in the center is Ensign Paul F. Foster USN while serving as Acting Provost Marshall at Ve


riflemen & field gun guarding government building


Interior view of the Mexican Naval Academy damage by U.S.S. Chester bombardment.

   Fletcher había esperado que podría cumplir su misión oficial, mantener al Ypiranga sin que descargue las armas, simplemente al asegurar las facilidades del puerto. De hecho, el Ypiranga simplemente había arrojado las armas en otro puerto cercano. Las armas no eran alemanas después de todo, eran Remington, incluyendo ametralladoras, compradas en los Estados Unidos por agentes Huertistas y embarcadas a Hamburgo para no levantar sospechas, pero eso ya no importaba.  La fuerza de Fletcher no podría estar segura a menos que tomaran toda la ciudad. A las 8:30 de la mañana renovaron el asalto.    


Pier 4, Veracruz's main wharf, unloading 5in guns


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   La lucha en cierto lugares era feróz, particularmente en la academia naval, a donde los cadets, liderados por el Comodoro Manuel Azueta resistieron amargamente. Cuando una fuerza de marines, mandado por el Capitán E.A. Anderson del New Hampshire estúpidamente se aproximaron a la academia, marchando en formación, fueron emboscados por una descarga de fusilería y fuego de ametralladora siendo masacrados. Fueron rescatados por los cañones pesados de los cruceros Chester y San Francisco, apoyados por el Prairie, que derribaron los muros de la academia naval.


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   Los Marines pelearon casa a casa, allanando su camino a través de paredes de ladrillos con hachas para evitar las calles abiertas, asegurando la ciudad cuadra a cuadra. Al anochecer del 24 de abril la ciudad estaba en sus manos. En cuatro días de combates 17 americanos habían muerto y otros 63 se hallaban heridos. Los mexicanos perdieron entre 126 y 300 muertos y por lo menos 195 heridos. Entre los heridos se hallaba el joven Teniente de 18 años José Azueta, el hijo del comandante de la academia naval. Dos veces herido en el primer día de la batalla, peleó como artillero de una ametralladora antes de ser llevado del campo de batalla a su hogar. Cuando se le ofreció tratamiento por el cirujano personal del Almirante Fletcher, se negó mientras los americanos estuvieran ocupando la ciudad. El Teniente murió a causa de sus heridas el 10 de mayo, día de la madre en México.

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Firing line Apr 22


   Fletcher fué reforzado por la 5° Brigada de Infantería de Galveston, incluyendo al joven Capitán Douglas Mac Arthur. Los americanos ahora tenían al regimen de Huerta por la garganta, pero tenían sus propios problemas. Una vez que la ciudad fué tomada, la gente de Veracruz dejó de resistir, pero México tenía una ley en los libros desde la invasión francesa de 1863 que prohibía a los oficiales mexicanos ayudar a los invasores bajo la pena de muerte. Todo el servicio civil de Veracruz se fué a la huelga y los americanos debían encontrar una manera de administrar una ciudad mexicana de 50,000 almas sin su burocracia. El suministro de agua de la ciudad también se hallaba vulnerable. Había una estación de bombeo en Tejería, si los Huertistas la destruían, podrían volver a Veracruz inhabitable. La expedición, ahora bajo el mando del General Brigadier Frederick Funston, respaldada por los cañones de la armada Americana, era lo suficiente fuerte para destrozar cualquier fuerza mexicana que se acercara en rango, pero Funston no tenía la capacidad de adentrarse en territorio mexicano.  Hubieron demostraciones contra la ocupación en Uruguay, Chile, Costa Rica, Guatemala y toda América Latina. Cada una de las facciones rebeldes condenaron la ocupación, interesantemente excepto Villa. Pancho Villa, el rebelde más dependiente de las armas de los Estados Unidos, remarcadamente simplemente dijo que el Toro de Huerta el que había sido sacrificado.


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*Viva Villa!*



   La situación en el resto de México había cambiado rápidamente. Después de que Villa tomó Torreón, se hallaba en la posición de empujar hacia el sur, hacia la ciudad de México. En vez de eso, Carranza lo envió al etse, para tomar Saltillo. Saltillo era importante, pero notablemente puso a Villa más lejos de la Ciudad de México que al leal seguidor de Carranza Álvaro Obregón.  Carranza se hallaba en un dilema. Villa era un capáz comandante, pero Porfirio Díaz y Huerta también lo habían sido y usaron sus habilidades para llegar al poder. Así que ahora Carranza insistía en que Villa se moviera a Saltillo y amenazara con cortar los suministros de municiones y carbón de Huerta. Villa inmediatamente supo de qué se trataba eso. Eso es quizá por qué había una razón para que Villa quisiera mantener abiertos los canales de comunicación con los americanos.

   El 23 de junio, Villa con 20,000 hombres capturó Zacatecas, la fuente principal de México de plata, dándo un fuerte golpe al régimen de Huerta. Carranza inmediatamente cortó los suministros de Villa mientras Obregón empujaba hacia el sur. El 15 de julio Huerta dimitió y huyó a España. Un mes después los últimos Huertistas dejaron las armas y Obregón marchó a la Ciudad de México.



   El presidente Wilson había logrado su objetivo, pero México no estaba cerca de un gobierno estable para nada. A pesar de la impopularidad de la ocupación, Wilson no podría permitirse salir de Veracruz y dejar el poco control que había podido lograr. En la Convención de Aguascalientes en el otoño de 1914, con Villa y Zapata apoyando a una facción más radical, y Carranza y Obregón apoyando a otra. Para principios de noviembre, se dio la separación. Villa y sus aliados proclamaron un gobierno Convencionalista y ocuparon la Ciudad de México en diciembre, mientras Carranza y Obregón se retiraban a Tampico y Veracruz.


   Varios factores cambiaron a favor de Carranza. En noviembre de 1914, los Estados Unidos lograron un acuerdo con Carranza y el 23 de noviembre salieron de Veracruz. Al abandonar Veracruz dejaron considerables cantidades de armas y municiones para los Carranzistas. Los americanos permitieron la venta abierta de armas a Carranza, mientras mantenían el embargo de las mismas a Villa y a los Convencionalistas. Después de recuperar la Ciudad de México en febrero de 1915, Carranza forjó una alianza con la “Casa del Obrero Mundial”, una unión de militantes anarco-sindicalistas. La “Casa” reclutó a seis batallones de trabajadores urbanos, unos 15,000 hombres, para los Carranzistas. 


   ¿Fue la invasión a Veracruz un éxito para los americanos?. Tácticamente fue una victoria, y golpeó a Huerta en un momento crucial. La ocupación americana fué, después de los combates iniciales, pacífica. Las tazas de mortandad por enfermedades cayó durante la ocupación, pero despertó la ira de la opinión pública americana, especialmente durante el fallido pacto del embajador Wilson con Huerta.  El hecho era que la política americana en México estaba siendo secuestrada por los mil millones de dólares invertidos ahí. Estaba claro que el viejo orden estaba muerto, pero cualquier redistribución de la riqueza en México lastimaría los intereses extranjeros, incluidos los americanos. En una divertida nota a la invasión, el Secretario de la Marina Josephus Daniels entregó 56 Medallas de Honor del Congreso, cerca de la mitad de las que se entregaron en la Primera Guerra Mundial. Los demócratas se habían hallado fuera del poder desde la Guerra de Secesión, la Guerra Hispano-Americana había sido una guerra republicana, ahora la administración demócrata necesitaba su lista de héroes.


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   En abril de 1915 Villa cometió un tremendo error. Obregón estaba atrincherado en Celaya, cerca de Querétaro, a 190 millas al noroeste de la Ciudad de México. Villa, con 25,000 hombres lanzó un asalto frontal a la posición de Obregón. Obregón había estudiado los combates que sucedían en Europa y cuidadosamente posicionó ametralladoras a lo largo de su línea. En dos días de combates 4,000 Villistas habían muerto y otros 6,000 eran prisioneros. Obregón persiguió a Villa mientras éste se retiraba a su territorio de Chihuahua. En octubre Wilson finalmente reconoció a Carranza.

   Los Carranzistas ó Federales (cualquier facción que controlara al gobierno central de la Ciudad de México eran Federales, entonces Díaz, Huerta y Caranza eran Federales) mantuvieron el paso fronterizo de Agua Prieta, Sonora.  Villa lo había separado del resto del territorio Carranzista y quería asegurarlo, para poder contrabandear armas fácilmente. Ahora Wilson intervino directamente. Permitió que el General Obregón moviera refuerzos, bajo el mando del General Plutarco Elías Calles, en Agua Prieta a través del territorio americano. Calles se atrincheró, emplazando trincheras y alambrados y esperó.

      Villa había tenido éxito en gran parte al ser uno de los generales mexicanos que podían llevar a cabo un ataque nocturno. Ésta vez fue diferente. Mientras los hombres de Villa asaltaban las posiciones de Calles el 1° de noviembre de 1915, los faros antiaéreos se encendieron y las ametralladoras ladraron. Las luces cegaron a los Villistas. Claramente ésa era tecnología americana. Pocos días después Villa atacó Hermosillo la capital del estado de Sonora, y nuevamente fue derrotado. Villa se retiró al norte con los restos de su ejército, al norte hacia la frontera americana.



*Columbus*

   Es tiempo de aclarar algunas concepciones erróneas que se tienen de Pancho Villa. Él no era un “bandido”, podía ser despiadado y sus hombres capturar propiedades, pero sus miras no eran el saqueo, sino más bien convertirse en presidente de México. Un problema era que sus seguidores estaban reclutados entre las clases bajas rurales. Los observadores americanos de la época con frecuencia se absorben completamente en la élite educada mexicana, peroVilla tampoco era un Robin Hood. Era vengativo, impulsivo y visceral. Tampoco tenía problemas de índole moral al contratar mercenarios. Sus hombres eran auténticas guerrillas, como el Viet Cong, y una fuerza rápida y movil como Nathan Forrest de la Guerra de Secesión Americana.

 

   En enero de 1916 la fortuna de Villa se hallaba en niveles peligrosamente bajos. El mejor índice de la situación dice que en ése momento Carranza se sentía lo suficientemente fuerte para desbandar los batallones de la “Casa del Obrero Mundial”. El tiempo trabajaba en contra de Villa. Cada vez más desesperado, los hombres de Villa detuvieron una carga de trenes de ciudadanos americanos que se dirigían a reabrir las minas de Santa Isabel, Chihuahua. Los Villistas detuvieron el tren, hicieron descender a los 17 americanos, fusilaron a 16 de ellos. Uno logró escapar.

   El 9 de marzo, a las 4:17 am unos 485 Villistas bajo el mando directo del General Candelario Cervantes, atacaron la pequeña ciudad fronteriza de Columbus, Nuevo México, y la base del ejército americano Camp Furlong. Villa actuó con el reporte falso de inteligencia de que Columbus estaba guardada por una guarnición de sólo 30 hombres.  En vez habían cuatro compañías de la 13° de Caballería y una tropa de ametralladoras. La caballería respondió rápidamente, preparando las ametralladoras para proteger el banco. Los hambrientos Villistas iban principalmente por dinero y suministros. Saquearon el hotel e incendiaron el centro de la ciudad. Pero la resistencia fue más dura de lo esperado. A las primeras luces los hombres de Villa se retiraron, perseguidos por caballería. En el enfrentamiento de dos horas, 8 soldados americanos y 10 civiles perecieron con otros 6 soldados y 2 civiles heridos. Por lo menos 67 Villistas  murieron en el ataque, otros 13 heridos de muerte y otros 5 fueron capturados. Se cree que otros 100 fueron heridos pero huyeron.



 

    Ha habido mucho debate sobre los motives del ataque a Columbus, Nuevo México. Por lo menos un comerciante de armas de Columbus había hecho negocios con Villa, pero nunca entregó la mercancía, dándole excusas a Villa.  Pero esto se desvía del punto. Para los americanos Villa ya estaba derrotado –los americanos y Carranza tenían un entendimiento entre ellos. El cuerpo de élite de Villa “Los Dorados” tenían tropas leales que habían sido desperdiciadas en una batalla fútil tras otra. Villa tenía que actuar. Necesitaba un éxito rápido y fácil para restaurar la moral de sus hombres. Después de Veracruz los americanos eran tan impopulares en México que cualquiera que se opusiera a ellos ganaría popularidad. Villa también era por naturaleza un apostador. Él no podría esperar y lentamente construir una red de guerrillas en las villas. Tenía que atacar. Así que al encarar una derrota apostaría todo lo que tenía.

   El día después  del ataque el Secretario de la Defensa Americano Newton D. Baker envió órdenes al General Frederick Funston, comandante del departamento del ejército de los Estados Unidos del sur:

“Organizará de inmediato una fuerza adecuada de tropes militares desde su departamento bajo el mando del General Brigadier John J. Pershing y le ordenará que cruce la frontera en persecuci&oacoacute;n de la banda de mexicanos que atacaron la ciudad de Columbus.”

File:General John Joseph Pershing head on shoulders.jpg

 

*La Tercera Intervención*

   Los mexicanos se refieren a la expedición como “La Tercer Intervención”, la primera siendo en la Guerra mexicana de Santa Anna, la segunda la ocupación de Veracruz. Sea que se acepten las comparaciones ó no, es como el pueblo mexicano veía las cosas. Hay muchos mitos acerca de la expedición, uno es que la misión de Pershing era la de capturar a Villa vivo ó muerto. Otra es que las columnas de Pershing eran demasiado lentas y que los Villistas correteaban a su alrededor. La verdad es más complicada.

   El día después del ataque las unidades militares americanas  comenzaron a converger en Columbus. El 14, el General Brigadier John Pershing un veterano de las guerras Indias y la insurrección filipina, alistó su cuartel general en la pequeña ciudad. A la 1:00 am del 16, Wilson, con 7° y 10° de caballería cruzaron la frontera mexicana y empujaron hacia Ojitas, 58 millas dentro de México. Al mismo tiempo la 13° de caballería avanzó desde el sur de Columbus hacia Palomas.

   Era un duro camino. Era un desierto y llanuras. Tormentas de arena y un calor sofocante todos los días. A elevaciones de 5,000 pies, incluso en las llanuras, se enfriaba tánto por las noches que los hombres encontrabas sus cantimploras congeladas por las mañanas. El departamento de guerra no les proveyó de ropa de invierno, en teoría México era un país tropical!. No existían mapas ni caminos.

    Pero perseveraron. El 17, la columna de Pershing alcanzó la Colonia Dublán a donde emplazaron una base de avanzada. Dos días después, Pershing envió a la 7° de caballería al sureste de San Miguel. Aún así los Villistas no buscaron pelea. Pershing por lo tanto comenzó a desperdigar sus fuerzas en destacamentos, moviendolos independientemente en el país. Es bien conocido que por la debilidad de Villa no trató de emboscarlo ó destruir una columna. También Villa falló al tratar de romper las líneas extendidas de suministros de Pershing.

   Pershing vivía en una época de nuevos desarrollos tecnológicos. Equipó a sus fuerzas con radios de campaña aunque su radio de acción se limitaba a  25 millas en el terreno montañoso. Los americanos también develaron una nueva arma: los 8 aviones del cuerpo de señales, 1° escuadrón aéreo. Las faltos de potencia Curtiss JN-4 eran inefectivos en las montañas de 10,000 pies. Les faltaba poder de subida y eran vulnerables a los vientos de los pasadizos y cañones. Aún así probaron ser rudimentarios en la exploración aérea en un país en que la inteligencia era útil, así como le ofrecieron una forma a Wilson para enviar rápidamente mensajes a sus fuerzas desperdigadas. En un mes sus aviones estaban fuera de comisión y fueron reemplazados por los ligeramente mejores Curtiss R-2. 

   Más importante para la expedición fue el uso de transportes motorizados. Patton transportó a la partida de ataque que mató a Cárdenas en automóviles. Preshing eventualmente desplegó a 200 camiones en 10 compañías, transportando 10,000 toneladas de suministros a su expedición.  Mientras estaba plagado de una gran variedad de modelos y plagado de insuficiente capacidad de reparación, probaron ser indispensables. Al llevar el forraje para los caballos y otras necesidades vitales, incrementaron el rango de acción de Pershing significativamente, especialmente dado el desastroso estado de la segunda opción: los ferrocarriles mexicanos.

   Los ojos y oídos de la caballería de la expedición eran los scouts apaches. Los apaches habían viajado por el noroeste de México por siglos. Ellos eran usados por las duras condiciones y eran altamente móviles. Pershing también usó a americanos expatriados que conocían el país, así como a informantes mexicanos, aunque éstos eran de un dudoso valor.  El ejército usó a oficiales como espías también. Por ejemplo durante la operación de Veracruz, el Capitán Douglas Mac Arthur habia salido solo en una misión de cuatro días para tratar de localizar locomotoras para ser usadas en un posible avance hacia la ciudad de México. Al sobornar a un empleado de ferrocarriles con $150 dólares de oro, obtuvo su información. Pero tales esfuerzos para obtener información no estaban bien coordinados.



  Los americanos mantuvieron empujando a Villa hacia el sur, llevándole más cerca del alcance de los Federales de Carranza. También forzaron a Villa a dividir sus hombres y seguir en movimiento. Mientras los hombres de Villa conocían el territorio, fueron seguidos por pobladores del campo, mujeres y niños. Las mujeres sirvieron como cocineras y médicos, así como para proporcionar entretenimiento. Bajo las óptimas circunstancias, la caballería de Pershing se podía mover más rápido que los Villistas. El 29, una columna de la 7° de caballería capturó  a una fuerza Villista cerca de Guerrero, matando a su líder el General Hernández, y a otros 34 hombres; capturando en el proceso dos ametralladoras. Desconocido para los americanos, Villa, quien había sido herido en una escaramuza recientemente, de hecho había estado en Guerrero hasta la noche anterior y recién había escapado a las montañas con sus Dorados. Los americanos se encontraban a 250 millas en el interior de México pero Villa aún los eludía.   



*”Díganle al hijo de perra que voy a pasar”*

   Mientras los americanos se movían más profundo en Chihuahua, el humor de la nación cambió. En la parte del sur, el apoyo hacia Villa se hizo más fuerte.  También el gobierno de Carranza se alarmaba cada vez mas y más por el avance de los Gringos. La población mexicana hasta entonces había sido neutral, pero una resistencia seria comenzó a crecer. Las fuerzas de Pershing: 4 regimientos de caballería y dos regimientos de infantería, unos 6,675 hombres, ahora estarían sobre extendidos.

   El 12 de abril, el Mayor Frank Tompkins, con 100 hombres del 13° de Caballería alcanzaron la ciudad de Parral, 400 millas dentro de territorio mexicano, cerca del estado de Chihuahua. A Tompkins le habían dicho que sería bienvenido en la ciudad por el comandante Carranzista local. Pero cuando llegó a Parral encontró al General Lozano, impresionado y sorprendido de verlo. Fuera del cuartel general una turba se estaba tornando iracunda, con gritos de “Viva Villa”, Tompkins  y sus hombres salieron de la ciudad, pero al hacerlo un enfrentamiento estalló y los americanos intercambiaron fuego con las tropas Carranzistas al norte de la ciudad. En términos de bajas, fue un enfrentamiento menor –los americanos tuvieron dos muertos y dos heridos, pero era claro que los americanos no avanzarían más sin encontrar una seria resistencia por los Federales y los Villistas. Para ponerlo en perspectiva,  imaginen la reacción en América si una fuerza de caballería mexicana se introdujera 400 millas desde Tijuana. Eso sería ponerlos al norte de Fresno!. Si una fuerza de la Unión se hubiera introducido tánto en territorio hostil durante la guerra civil americana, habrían recorrido la distancia desde Cincinnati hasta Atlanta.



   Pershing interpretó correctamente el incidente de Parral y retiró a sus hombres 100 millas al norte de Carretas. El 30 de abril, el General Obregón se reunion con el Jefe de Staff del ejército, el General Hugo L. Scout y demandó que los Estados Unidos se retiraran. Aunque la expedición permaneció, e incluso fué reforzada, Pershing no renovó su persecución hacia el sur. Pocos días después Pershing llevó a sus hombres a cinco puntos fuertes. Esto mantendría a Villa fuera de ésa zona.

   Los americanos aún podían herir a los Villistas. Nueve días después de que Patton matara a Julio Cárdenas, otra patrulla mató al General Candelario Cervantes, el Villista que lideró el ataque en Columbus. Ése mismo día, el 25 de mayo de 1916, fué anotado el ultimo combate entre los Villistas y la expedición americana. Villa dejaba a los americanos solos, dándose cuenta de que la expedición era ahora un veneno entre las relaciones americanas y Carranza.  




      El 8 de mayo, después de atacante mexicanos se atoraran en Glen Springs Texas el presidente Wilson llamó a la guardia nacional de Texas, Arizona y Nuevo México. El 10 de junio atacantes mexicanos cruzaron el Rio Grande sobre Laredo, chocando con tropes americanas antes de retirarse. Uno de los muertos que dejaron era el Teniente Coronel Villareal del ejército mexicano. Cinco días después otro grupo de atacantes golperaon San Ignacio Texas, a 40 millas de Laredo, nuevamente dejando a un oficial Carranzista. Dos días después del raid, los americanos fueron confrontados por el General Jacinto Treviño, comandante de las fuerzas Carranzistas en Chihuahua. Le dijo a los americanos que sólo tenían permitido avanzar hacia el norte. Al siguiente día el presidente Wilson llamó a la guardia nacional de todos los 48 estados.

 Era en ésta atmósfera en que las tropas afro americanas del 10° de caballería, 83 hombres en total, se alistaron el 18 de junio desde Colonia Dublán y Ojo Federico para checar una posible fuerza Villista en el este. Si los Villistas se hallaban allá afuera, podrían amenazar las líneas de suministros hacia Columbus. Tres días después, las dos tropas, bajo el mando del Teniente Charles T. Boyd, alcanzaron los exteriores del pequeño pueblo Chihuahuense de Carrizal. En Carrizal habían 300 tropas regulares del ejército de Carranza bajo el mando del General Félix Gómez. Boyd se acercó y conferenció con Gómez. Boyd mencionó que sus órdenes eran ir a través de Carrizal. Gómez tenía órdenes de no iniciar hostilidades, pero mantener la ciudad. Gómez pidió por algo de tiempo para consultar a sus superiores. Boyd puede que no tenía nada de él. Él apresuró a su intérprete y le dijo: “Dígale al hijo de perra que voy a pasar.” Después de que el interprete dijo el mensaje, Boyd se retiró y ordenó a sus hombres avanzar.      

   No había cubierta. Lo que era peor, la práctica estándar de la caballería de que cada 4° hombre se le dejaba atrás con los caballos no se llevó a cabo. Boyd avanzó con sólo 60 hombres. Los mexicanos abrieron fuego a las 250 yardas. Cuando el humo se disipó, el Teniente Boyd y 16 de sus hombres se hallaban muertos. 11 más estaban heridos y otros 23 fueron tomados prisioneros por los mexicanos. Los remanentes de las dos tropas se retiraron pero los mexicanos no los persiguieron. El fuego de los rifles americanos también resultó mortal: el General Gómez y 45 federales también cayeron en la escaramuza.


Pershing respondió agrupando sus fuerzas en Colonia Dublán. Era la mayor concentración de tropes americanas desde las maniobras de 1911 y las tropas de la guardia nacional estaban en camino hacia la frontera, 112,000 de ellas desplegadas desde Brownsville Texas hasta Douglas Arizona para finales de julio. Pero Carranza no era un tonto, sabiamente liberó a los prisioneros americanos tomados en Carrizal y el 4 de julio de 1916 ofreció necogiar con los Estados Unidos a través de mediación Latino Americana. Wilson también se hallaba preocupado, las elecciones se acercaban  en noviembre y rápidamente entabló conversaciones con el régimen Carranzista. 



   Pero ninguno de los lados podia poner un fin a éste asunto. Para el regimen de Carranza, el Carrizal había sido una resonada Victoria, muy efectiva para reducir las operaciones americanas en el territorio mexicano. Pero ni los Carranzistas ni los Villistas podían hacer que los americanos se fueran. Villa, mientras tánto, usó el respire que le dieron los americanos para rehacer su ejército. Para finales de agosto tenía nuevamente a 800 hombres a sus órdenes. A mediados de septiembre capture ciudad Chihuahua, la capital del estado, convenciendo a la guarnición del ejército Carranzista de que se le uniera.

   Pero el día de Villa había llegado y se había ido. Incluso aunque controlara la mayoría del estado de Chihuahua para finales de octubre, sólo permaneció en la capital por un día. Villa retomó la ciudad de Chihuahua en noviembre, pero sólo después de cinco días de fiera lucha y fue echado nuevamente en diciembre, ésta vez permanentemente. Carranza pudo haber ayuda a los americanos en cualquier momento, pero no lo hizo. El gobierno nacional se hacía cada vez más fuerte.

   Mientras tanto los hombre de Pershing esperaban. Pershing trabajó en entrenarlos, intentando mejorar la coordinación arriba del nivel regimental y crear una fuerza de combate cohesionada. También logró el control de un burdel de campaña, esto mantuvo el margen de infecciones sexuales a un muy bajo nivel.

   Pero eventos más grandes se vislumbraban. En enero el gobierno alemán, bajo un bloqueo de los británicos en la Gran Guerra, estúpidamente ofrecieron apoyar al régimen de Carranza al reestablecer el territorio que fuera alguna vez mexicano en el evento de una guerra con los Estados Unidos.  Cuando la noticia fue filtrada por la inteligencia británica, simplemente inflamó los sentimientos anti-alemanes. Wilson se hallaba en curso de colisión con Alemania y no se podía permitir tener al ejército atado en México. El 27 de enero Pershing comenzó a retirar sus tropas al norte de la frontera. El último hombre dejó México el 5 de febrero, el mismo día en que Carranza declaró una nueva constitución mexicana. La tercera intervención había terminado.

Lecciones aprendidas

   En el campo de batalla, los militares americanos lo hicieron bastante bien. Lejos de ser lentas y pesadas, las columnas americanas se podían mover rápidamente y dos veces sorprendieron a los Villistas.  Los americanos aprendieron rápidamente y pusieron su tecnología: camiones, radios, ametralladoras y aviones en un muy buen uso. Para agosto el 1° escuadrón aéreo había volado 540 misiones sobre México, adquiriendo una invaluable experiencia práctica. La puntería americana era igual de temida por los Villistas y los Federales. Pershing lideró a sus hombres agresivamente y salió del conflicto como una clara alternative de llevar a las tropes americanas contra Alemania. George Paton, Douglas Mac Arthur, AA Vandegrift y otros tomaron roles importantes en la Segunda Guerra Mundial. El simple hecho de mobilizar grandes números de tropas y guardias nacionales fue importante en a preparación de los militares para la Gran Guerra. Ciertamente fue un fin distinguido para el uso del caballo en el servicio de combate activo.

File:Colage revolución mexicana.jpg

   Pero qué logramos?. Sin importar qué tan bien lo hicieron las tropas americanas en el campo de batalla, el hecho es que los Estados Unidos tuvieron éxito, durante tres años, de defenderse de cada una de las facciones en una guerra civil. Esto tiene que ser una especie de récord!. Un problema mayor era que nuestra política siempre era reaccionaria, en el sentido literal, siempre reaccionamos a los eventos en México en vez de formar las cosas proactivamente.

   Para ser justos con Wilson, el daño real fué hecho en los años de aparente tranquilidad del Porfiriato y con la enferma alianza del embajador Wilson con Huerta. El movimiento de tomar Veracruz fue extremadamente efectivo para derrocar a Huerta. Pero nos faltó lo que hoy se le llama una estrategia de salida y nuestra presencia ahí, después de algo de tiempo, nos lastimó. Los mismo puede decirse de la expedición de Pershing. El movimiento inicial claramente lastimó a Villa forzándole a separar sus fuerzas y huir, pero fallamos al coordinarnos con nuestros supuestos aliados, los Carranzistas, y esto minó la efectividad de nuestra misión. 

   Hablamos antes de los dos tipos de naciones que habían en ésta era: los Grandes Poderes y todos los demás. Pero el hecho fué que Wilson cambió ésto al aceptar que había una tercera categoría: naciones que, si bien no son Grandes Poderes, eran demasiado grandes y estaban demasiado armadas para ser tratadas con la vieja política de las cañoneras.  A los pocos meses de nuestra retirada de México, América entró a la Primera Guerra Mundial. Las dos guerras mundiales transformaron a los militares americanos. Consecuentemente el asunto con México se toma como el fin de una era. Y así era, pero en muchos sentidos la intervención americana apuntó la política a seguir en el futuro. Nuestros conflictos actuales en Afganistán y todos los demás, se parecen más a situación política en México que a las grandes batallas de las guerras mundiales.  



   Al finalizar la primera Guerra, era el plan de Wilson el formar una Liga de Naciones, diseñada para airear las diferencias entre las naciones en una atmósfera de igualdad. A pesar de las tensiones en los años, las tropas americanas nunca más intervinieron en gran escala en México. La lucha gradualmente fue decreciendo y Villa eventualmente fué asesinado en 1923. Al encarar nuevos retos, México no ha caído nuevamente en la anarquía y una nueva era de relaciones México-Americanas comenzó.





 

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