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Operación Frühlingserwachen

  
   La operación Unternehmen Frühlingserwachen (u «Operación Despertar de Primavera»), fue la ultima ofensiva de importancia que lanzaría Alemania contra el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El ataque alemán comenzó el 6 de marzo de 1945 en los alrededores del Lago Balatón (Hungría) tanto con divisiones locales del Frente Oriental como con divisiones blindadas alemanas transferidas desde el Frente Occidental (entre ellos, el 6.º Ejército Panzer SS de “Sepp” Dietrich, recientemente fogueado en la Batalla de las Ardenas. Aunque el plan fue trazado con gran cuidado y secretismo por el OKH (Alto Mando Alemán), no pudo burlar al Servicio de inteligencia soviético, que a su vez puso sobre aviso al Alto mando soviético, el STAVKA. La ofensiva alemana, que finalmente terminó en una inevitable derrota dada la enorme disparidad de fuerzas entre ambos bandos y por la alarmante debilidad de las Fuerzas alemanas, constituyó la última acción ofensiva de importancia que emprenderían en la guerra.


A comienzos de la primavera de 1945 la situación de Alemania no era nada esperanzadora, con los ejércitos soviéticos situados en el Frente del Óder a pocos kilómetros de Berlín y los Aliados Occidentales amenazando la Línea del Rin.

A pesar de que sus consejeros del OKH urgían a Hitler para que trasladara todas las fuerzas posibles de la Wehrmacht contra el I Frente Bielorruso del general Zhúkov, el Führer prefirió llevar a cabo una ofensiva en Hungría, con el fin de proteger Austria y a las regiones meridionales de Alemania contra el avance del Ejército Rojo, además de apoderarse de las reservas de combustible y los campos petrolíferos húngaros que recientemente habían caído en manos de los soviéticos.




 

Por estas razones el 6.º Ejército Panzer SS, al mando del general de las SS Sepp Dietrich, fue trasladado desde el Frente Occidental, donde ya había sido vencido por los estadounidenses en la Batalla de las Ardenas, hacia el oeste de Hungría y fue integrado en el Grupo de Ejército Sur al mando del general Otto Wöhler. Todos estos representaban unos 140 mil hombres entre soldados y oficiales, 900 vehículos blindados, 850 aviones y más de 5.600 cañones.

 

El plan de Hitler exigía que el 6.º Ejército Panzer SS atacara las líneas soviéticas entre los lagos Gárdony y Balatón, con ello se detendría el avance el 3.º Frente Ucraniano del general soviético Fiodr Tolbujin y luego este frente sería dividido en dos y destruido. Inmediatamente las fuerzas alemanas alcanzarían el río Danubio, girarían hacia el norte para enfrentarse al 2.º Frente Ucraniano del general Rodión Malinovsky, que acababa de capturar Budapest el 15 de febrero, y recuperaría la capital húngara para el III Reich. Una vez eliminados los dos Frentes Soviéticos, el 6º Ejército Panzer establecería como corolario final una cabeza de puente al este del río Danubio y se dirigiría a Berlín para ayudar a la expulsión de Zhukov, que para esa fecha estaba a menos de 60 kilómetros de la ciudad.




Como resultó visible para el OKH desde el inicio, este ambicioso ataque según el plan personal de Hitler no tendría ninguna posibilidad de éxito debido a la superioridad soviética en cuanto a personal de tierra, artillería y aviones. De hecho, Hitler esperaba que la ofensiva alemana avanzara entre 30 y 50 kilómetros hasta el Danubio que destruyera al 3º Frente Ucraniano (tres veces mayor que las fuerzas germanas que lo atacarían) y que después esas mismas fuerzas de la Wehrmacht hicieran retroceder al 2º Frente Ucraniano. El proyecto desde el principio se presentaba completamente inviable para los jefes del OKH, como Heinz Guderian, en tanto el 6.º Ejército Panzer SS era realmente de pequeño tamaño en comparación a los dos frentes del Ejército Rojo a los cuales se enfrentaría. Cabe precisar que según la organización militar soviética cada uno de estos frentes abarcaba casi tres ejércitos de tamaño igual al 6º Ejército Panzer, por lo cual la proporción numérica era ampliamente favorable a los soviéticos.



 

Por otro lado, el Servicio de Inteligencia soviético descubrió los planes alemanes y al enterarse Fiodr Tolbujin de los proyectos germanos, planificó un ataque con unas fuerzas acorazadas numéricamente inferiores, pero a su vez estableció poderosas líneas defensivas. De esta manera el 3er Frente Ucraniano poseía unos 400 mil hombres, 400 tanques, mil aviones y unos 7.000 cañones y morteros listos para repeler la ofensiva.



 

El 6 de marzo el 6.º Ejército Panzer SS inició su avance llevando como fuerza principal a la División SS Leibstandarte, una de las últimas unidades militares de élite con que contaba el III Reich en aquellos momentos; las tropas de apoyo eran las del 2.º Ejército Panzer y el 3er Ejército Húngaro.

 

El avance alemán se vio rápidamente dificultado por las escasas reservas de combustible y por un terreno embarrado por abundantes lluvias, lo que hizo difícil su avance inicial, aunque finalmente las fuerzas germanas lograron una sorpresiva buena actuación ante las tropas soviéticas de vanguardia, penetrando en las líneas soviéticas al suroeste. Pese al inicial éxito alemán, éste fue rápidamente detenido por los soviéticos apenas al segundo día; las fuerzas soviéticas que resistían eran de los ejércitos 26.º, 27.º, 46.º y 57.º, junto con el 6.º Ejército de Tanques de la Guardia, que combatieron fieramente contra el avance germano y lograron detenerlo aprovechando su aplastante superioridad numérica. Lo cierto es que el ataque alemán sorprendió a las fuerzas soviéticas, a pesar de que éstas ya estaban avisadas.


 

Aunque el panorama del combate se revelaba poco prometedor para la Wehrmacht tras el primer día, Hitler ordenó personalmente al general Sepp Dietrich proseguir la ofensiva que ya se encontraba atascada sin remedio. Mientras tanto, el mariscal soviético Friodr Tolbjin solicitó a la Stavka que se le permitiera repeler el ataque alemán con las fuerzas del Tercer Frente Ucraniano que se habían reservado para una ofensiva sobre Viena, pero Stalin se negó a ello, exigiendo que Tolbujin mantuviera sus posiciones sólo con las tropas que tuviera disponibles sobre el terreno. Previniendo esta negativa y alertado de una posible ofensiva alemana, Tolbujin había dispuesto un sistema de defensas formado por alambres de púas, trampas antitanques, e inundación del terreno. Tal sistema resultaría de gran ayuda para desacelerar el avance germano.



 

La excelente disposición de los cañones pesados soviéticos empezó entonces a diezmar a los tanques alemanes, así como a detener en el cieno a cientos de soldados germanos; el mariscal soviético Tolbujin decidió entonces aprovechar la lentitud del avance germano para lanzar toda la superioridad numérica del 3&orda m; Frente Ucraniano (con casi 30 divisiones listas para el combate) en feroces contraataques frontales que, si bien causaban numerosísimas bajas entre los soldados soviéticos, desgastaban mucho a las fuerzas alemanas que ya estaban en seria inferioridad de hombres y material.

 

De esta manera el avance germano fue detenido y lo más cerca que los tanques alemanes estuvieron del Danubio fue apenas 32 kilómetros de distancia, en un saliente al extremo sur de sus posiciones iniciales, y que fue prontamente destruido por los soviéticos al atardecer del 7 de marzo. Desesperado, el 8 de marzo el alto mando alemán (OKH) ordenó enviar las reservas del Grupo de Ejércitos Sur al frente, lo cual no produjo ningún cambio en el resultado de la batalla, signada por intentos vanos de los alemanes por avanzar y severos contraataques de la infantería soviética que obligaban a los alemanes a retroceder de modo lento pero incontenible, mientras que la aparición de la artillería y tanques del 3er Frente Ucraniano aplastaba todo intento alemán de avanzar hacia el sur, y causaba a la Wehrmacht bajas ya imposibles de reponer.



 

Tras una feroz sangría, el 15 de marzo el OKH ordenó al 6.º Ejército Panzer SS detener la ofensiva y pasar a la defensiva, pero para ese momento los alemanes habían sufrido miles de bajas, incluyendo numerosos veteranos insustituibles de las Waffen SS, además de haber perdido unos 300 cañones y morteros, y más de 500 tanques. Las ganancias territoriales iniciales de las tropas alemanas habían supuesto un éxito efímero pero imposible de consolidar bajo la tremenda presión soviética, por lo cual la retirada de la Wehrmacht del territorio recuperado se hizo inevitable pese al enorme costo en soldados y material que implicó esta operación.


Aún así la lucha defensiva constituyó otro desastre para los alemanes, que el 23 de marzo fueron atacados en sus posiciones originales por las tropas de Tolbujin, reforzadas ahora con divisiones del 2.º Frente Ucraniano que hacían más desesperada la situación del desgastado 6.º Ejército Panzer SS. En esta fase la lucha aparecía completamente decidida a favor del Ejército Rojo y los alemanes debieron retroceder rápidamente por toda la llanura del oeste de Hungría hasta el día 26 de marzo en dirección a Austria a fin de proteger la ciudad de Viena, dejando en poder de los soviéticos casi el 90% del territorio húngaro.

 

Cuando Adolf Hitler se enteró del fracaso de la ofensiva, ordenó que los hombres de la División Waffen SS Leibstandarte se quitaran los brazaletes con el emblema «Adolf Hitler», ya que él consideraba que la división que llevaba su propio nombre no había luchado con todas sus fuerzas durante la ofensiva. Cuando el general Sepp Dietrich se enteró de esto, ordenó a sus oficiales subordinados no acatar la orden y no transmitirla a las tropas, asegurando que Hitler "debió de haber sido mal informado o engañado", al considerarse una humillación recibir semejante mensaje después de las serias pérdidas sufridas tras el combate.



 

Debido a la gran estima que Hitler sentía por Dietrich, éste pudo darse el lujo de hacer esto sin arriesgarse a ser destituido o encarcelado, como hubiera sucedido con otros jefes de la Wehrmacht; Heinrich Himmler comentó inclusive: «Si el Führer  quiere despojar de sus brazaletes a las SS tendrá que quitárselos a los cadáveres que se encuentran en el campo de batalla», expresando molestia por el reproche de Hitler pese a las graves pérdidas sufridas por las tropas germanas, empeñadas en una ofensiva imposible de ganar.






































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*Ésa es tu recompensa por todo lo que se ha hecho en los pasados cinco años?. Prefiero ser fusilado que obedecer ésa orden!*  -Sepp Dietrich al recibir la orden de Hitler de quitarse los brazales de la LSSAH

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