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El ABC de la Segunda Guerra Mundial: Orígenes, Imperialismo Japonés (Parte 2)

 +El Almirante Ushakov del Imperio Ruso se va a pique durante la batalla naval de Tsushima+

  

       Tras la derrota de los samuráis rebeldes en el año de 1877, el Japón  continuó su ávida búsqueda de la semejanza con los occidentales. La gira de los emisarios nipones en la Europa de finales del siglo XIX resultó en la visita de grandes imperios y emperadores de los que ellos no formaban parte: la Reina Victoria en Inglaterra, Alejandro III de Rusia y Guillermo II de Alemania despertaron la envidia de los japoneses. Una enriquecedora charla con el Canciller de Hierro, Otto von Bismarck, les dejó una gran lección: Japón necesitaba ser fuerte económica y militarmente para defenderse de los depredadores que formaban al mundo de raza blanca.

*Miembros de la misión Iwakura que visitó Europa y América en 1871*

 

 

       La nueva filosofía imperial tomaría forma en  un slogan más belicoso que sustituiría al ya pasado de moda “Reverenciar al Emperador, expulsar al bárbaro”. Bajo el lema de “Fukoku kyōhei” ó “Enriquecer al país, fortalecer a los militares” el Japón se vería envuelto en guerras que verían al soldado de la patria en alejados territorios como Guadalcanal, Midway ó Indochina en la Segunda Guerra Mundial.

+Imagen del ataque al Fiordo Ansong+

 

   La economía y filosofía japonesa se volcó en la modernización y rearme del ejército y pueblo japoneses. La primera prueba de fuego llegó en forma de la guerra Chino-Japonesa de 1894. La guerra entre Japón y China de finales del siglo XIX estalló por el control de Corea. Desde tiempos inmemoriales ambos imperios habían pugnado por el dominio de ésta tierra rica en materias primas, primordial para el crecimiento del Japón. La enferma dinastía china Qing, última de la historia, dejó de invertir en la compra de munición y la modernización de su ejército para poder construir y ampliar un palacio de la emperatriz Dowager Cixi. Sin embargo, era opinión mundial que su ejército vencería fácilmente a los nipones.

 

El Japón modeló a su armada con el modelo británico. Contaba con grandes marinos que recibieron la mejor tradición inglesa y podía poner en combate a 12 acorazados modernos. El ejército nipón en el año de 1886 adoptó las tácticas y estrategias de los afamados prusianos. Podía poner en pie de armas a por lo menos 120,000 hombres bien armados y entrenados con las mejores enseñanzas de los vencedores de Sedán en la guerra Franco-Prusiana de 1870.

 

   Los japoneses vislumbraron su estrategia en dos puntos: levantar en armas al ejército de rebeldes coreanos en contra de China llamados Tonghak. En segundo lugar era el cortar las líneas de suministros que recibían los chinos en Corea a través de la bahía de Asan. El primer enfrentamiento se dio a cabo entre la armada japonesa al destruir al cañonero chino Kwang-Yi. El 8 de junio de 1864 el ejército japonés desembarcó a unos 4,500 soldados para apoyar la rebelión Tonghak, ésta era una nueva filosofía que proclamaba la igualdad entre los hombres, sin embargo el avance japonés no impidió la derrota de los rebeldes.

 

    Los nipones avanzaron desde Seúl hasta la bahía de Asan enfrentándose a unos 4,000 hombres chinos en la batalla de Seonghwn derrotándolos. Los chinos reforzaron a sus derrotadas tropas con más de 13,000 hombre que se retiraron y fueron asediados en la ciudad de Pyongyang para ser derrotados nuevamente el 15 de septiembre. Dos días más tarde la flota china fue derrotada a su vez en la desembocadura del río Yalu cubriendo de gloria a la armada japonesa.

Los chinos se retiraron y prepararon una línea defensiva a lo largo de la orilla el río Yalu. De nada sirvió ya que los japoneses avanzaron con más de 10,000 hombres el 14 de octubre en un puente flotante frente a las pasmadas tropas chinas. En un majestuosamente orquestado ataque nocturno derrotaron al superior ejército de China. El 21 de noviembre cayó Port Arthur y tras una serie de batallas en que los japoneses vencieron en Weihaiwei, Yingkou, Formosa y las islas Pescadores. El 17 de abril de 1895 se firmaron los tratados de Shimonoseki.  La dinastía Qing cedió a los japoneses la península de Liaodons, Formosa y las islas Pescadores más grandes compensaciones económicas. Sin embargo Rusia, Alemania, y Francia obligaron a los japoneses a devolver la península de Liaodong a China.

Tres años después Rusia, quien recién había obligado a Japón a devolver los territorios, arrendó a China la península de Liaodong durante 25 años y estableció una base naval ahí. Éste fue el inicio de las tensiones que desembocarían en una de las más grandes victorias navales de todos los tiempos por parte de la marina japonesa sobre la enferma armada rusa en 1905. Los británicos cerraron filas con el Japón  declarando una alianza formal en el año de 1902 dando una superioridad naval a la lejana nación del medio oriente en la venidera guerra de 1905 y la Gran Guerra.  Mientras tánto, Corea se convertiría en un gigante burdel para los soldados japoneses y la nación no terminaría de desangrarse hasta finalizar la guerra de 1950.

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