"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
El ABC de la Segunda Guerra Mundial: Campaña electoral 1928-1933

   

El nuevo plan de Hitler que se trazó en el año de 1925, tomar el poder por vías de la legalidad,  requirió de gran esfuerzo para todos. Sin embargo en las elecciones de 1928 el resultado fue más bien mediocre: 2.6% del electorado eligió a los Nacional Socialistas dándoles únicamente 12 asientos en el Reichstag. Para Adolf esto no era más que el reflejo de la boga económica que se estaba viviendo con dinero prestado. En sus discursos pregonaba la próxima bancarrota cuando se tuvieran que pagar las facturas, cosa a la que nadie le prestó atención.
   El crack llegó con la caída de la bolsa en Nueva York en octubre de 1929. De la noche a la mañana más de 20 millones de alemanes se hallaban sin medios para alimentar a su familia y preguntándose cómo es que algo así había pasado. Para el ciudadano común era difícil entender los sinsabores de la política y economía mundial. Y éste hombre que hacía algunos años había estado en prisión, como un mago, predijo lo que pasaría. ¿No es acaso un buen momento para escucharle con más atención?. Y Hitler habla como si se dirigiera a todos y a cada uno como individuo. Primero con susurros, luego con duras palabras en contra de los enemigos: aquellos que dieron la puñalada por la espalda a las tropas en el ´18; ésos que vendieron a la patria firmando el Tratado de Versalles; las masas que quieren volver a Alemania una mancha roja socialista como la Unión Soviética y, sobre todo, a los usureros que son dueños de Alemania y que conspiran para la perdición de la raza Aria; el judío. Porque, después de todo, la sangre Aria corre por las venas del más humilde de los campesinos y el más potentado de los aristócratas. Todos son hermanos herederos de los grandes hombres que han guiado a la humanidad y su destino es la grandeza.

-Filas de desempleados durante la Gran Depresión. Al fondo se lee el apellido de Hitler-

   El mensaje de Hitler retumba en los oídos de las masas desempleadas y en bancarrota. Millares se unen al partido Nacional Socialista y cientos de miles a las formaciones de las S.A. donde, por lo menos, devengarán un sueldo (financiado por los grandes industriales) y pondrán pan en la mesa para la familia.
   Los partidos derechistas reconocen en Hitler a su portavoz por lo que muchos de sus miembros ingresan a las filas Nazis. Durante las elecciones federales de 1930 el resultado fue más que evidente para todos. El Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes pasó de 12 escaños en el Reichstag a 107 obteniendo la preferencia de 6,379,672 votos convirtiéndose en la segunda fuerza política en toda Alemania. Los grandes industriales y aristócratas donan generosas sumas de dinero, mismo que sirve para pagar a los 400,000 miembros de las S.A. que luchan en las calles contra los comunistas, social demócratas, cascos de acero; en fin, todo aquel que no sea Nazi.

-Paul von Hindenburg-

    Para enero de 1932 llegó el año en que se terminaba el periodo de la presidencia de Hindenburg por 7 años. El viejo Mariscal había ocupado el puesto desde el año de 1925, con una salud precaria y con 84 años de edad había sido convencido de participar en la campaña para re elegirse presidente en 1932. Hindenburg había sido el héroe más grande de la última guerra, vencedor de los rusos en Tannenberg, habíase convertido en el virtual dictador restando importancia a la figura del Kaiser Wilhelm II y, al finalizar la guerra habíase retirado sólo para tomar las riendas de Alemania. Despreciaba profusamente al “cabo austríaco”, como denominaba a Adolf Hitler, y las tácticas que empleaba la “mugre café” de las S.A. El permitir que Hitler se convirtiera en presidente ó en canciller sería lo último que permitiría en su agonizante vida.
   El partido Social Demócrata se refería a Hindenburg como al único hombre que podría derrotar a Hitler y mantener fuera del poder al N.S.D.A.P. El mariscal aceptó la propuesta pero con la condición de evitar nuevas elecciones. Y esto sólo sería posible si el Reichstag votaba por la cancelación de las mismas con una mayoría a los dos tercios de los asientos totales. Y puesto que los Nazis eran el segundo partido más grande, su participación resultaba más que esencial. Es así que el Canciller Brüning propuso a Hitler la idea de Hindenburg, misma que éste apoyó con la condición de disolver el Reichstag y convocar a nuevas elecciones parlamentarias.

-Kurt von Schleicher 1932-

   Brüning rechazó las demandas de Hitler como totalmente irracionales. Para éste momento el general Schleicher (un aspirante a la cancillería dentro del primer círculo del mariscal) había decidido que Brüning se había convertido en un obstáculo para sus planes y estaba planeando su caída. Schleicher convenció a Hindenburg que la razón por la que Hitler había rechazado el plan había sido por intrigas del mismo Brüning para que el anciano presidente se ensalzara en un duelo electoral para fortalecer su posición. Durante la campaña electoral de 1932 Brüning empeñó sus esfuerzos por la re elección de Hindenburg, por motivos de salud del mariscal la carga de trabajo cayó sobre el canciller.
   En marzo de 1932 se llevó a cabo la primer ronda de las elecciones presidenciales y Hindenburg obtuvo la victoria, más no la mayoría por lo que se realizó una segunda vuelta en abril de 1932 resultando nuevamente vencedor. Al finalizar las campañas electorales, Schleicher mantuvo una serie de reuniones secretas con Hitler en mayo de 1932 y él pensó que había obtenido un "acuerdo entre caballeros" donde Hitler accedió a apoyar al nuevo gobierno presidencial que Schleicher estaba formando. De la misma manera se preparó un plan, secretamente aceptado por Hindenburg, de minar la figura de Brüning.

-Franz von Papen-

   El primer golpe llegó en mayo de 1932 cuando Schleicher logró que Hindenburg despidiera al ministro de defensa en tal manera que resultaran humillados él y Brüning. El 31 de mayo del mismo año despidieron a Brüning como canciller y fue reemplazado con el hombre que Schleicher había sugerido: Franz von Papen, quien sería conocido por la posteridad como el "sirviente que ayudó a Hitler a montarse al caballo".  A diferencia de Brüning, Papen se congració con Hindenburg y su hijo Oskar a través del halago y para la molestia de Schleicher, Papen rápidamente lo reemplazó como el consejero favorito de Hindenburg.

   De acuerdo con el “acuerdo de caballeros” de Schleicher, Hindenburg disolvió el Reichstag y llamó a elecciones para julio de 1932. Schleicher y Papen creían que los Nazis ganarían la mayoría de los asientos y apoyarían al gobierno de Papen. Hitler desempeñó una gran campaña y ganó 13,745,680 votos dándole 230 asientos en el Reichstag convirtiéndose en el partido más votado de toda Alemania; pero… sin la mayoría tan necesaria. Sin duda el que Papen levantara la veda impuesta a las S.A. había dado un enorme dividendo.
   Siguiendo al triunfo electoral, había rumores y grandes esperanzas de que Hitler fuera pronto nombrado Canciller. Sin embargo, Hitler repudió el “acuerdo de caballeros” y declaró que quería el puesto de Papen. En una reunión que se llevó a cabo entre Hindenburg y Hitler, llevada a cabo el 13 de agosto de 1932 en Berlín, Hindenburg rechazó con firmeza las demandas de Hitler.
   Las minutas de la reunión fueron guardadas por Otto Meißner, jefe de la Cancillería Presidencial:
   “El señor Hitler declare que, por razones que ya había explicado con detalle al Presidente del Reich en ésa misma mañana, el que cooperara con el gobierno existente estaba fuera de cuestión. Considerando la importancia del movimiento Nacional Socialista, debía demandar un total y completo liderazgo del gobierno y del estado para su partido y para sí mismo.
   El Presidente del Reich en respuesta dijo firmemente con un claro e irrevocable “No”. Él no podría justificar ante Dios, ante su consciencia ó ante la Patria el transferir toda la autoridad del gobierno a un solo partido, especialmente a un partido que había alienado al pueblo con ideas tan diferentes a la suya propia. Había un gran número de otras razones en contra de eso, sobre las cuales él no quería entrar en detalle como la escalada en la violencia, el efecto en las naciones extranjeras, etc…
   Herr Hitler repitió que cualquier otra solución era inaceptable para él.
  A esto el Presidente del Reich del Reich replicó: “Así que se irá a la oposición?”.
  Hitler: “No tengo otra opción”.
Después de rechazar las demandas de Hitler por la cancillería, Hindenburg publicó en los diarios un comunicado de prensa sobre su reunión con Hitler en que él demandaba el poder absoluto. Hitler enfureció con éste comunicado. Dada su determinación de tomar el poder según la ley, la negación de Hindenburg de nombrarle canciller se convirtió en una afrenta personal para el Führer.
   Cuando el Reichstag se reunió en septiembre de 1932, su único acto fue el de emitir un voto masivo de no confianza por el gobierno de Papen. En respuesta, Papen hizo que Hindenburg disolviera el Reichstag y se llevaran a cabo nuevas elecciones en noviembre de 1932. Éstas fueron las últimas elecciones de una Alemania que sería dividida en dos, Alemania del Oeste tendría otras en el año de 1949 y Alemania del Este hasta 1990. En éstos comicios los Nacional Socialistas perdieron 34 asientos en el Reichstag, una derrota que sin embargo los dejaba aún como el partido mayoritario en Alemania.
   Después de las elecciones, siguieron una serie de reuniones infructuosas entre Hindenburg, Papen y Schleicher por una parte y de Hitler con los líderes Nazis en la otra. El presidente y el canciller querían el apoyo de los Nacional Socialistas para el gobierno y, cuando más, estaban preparados para ofrecerle a Adolf la oficina de vice-canciller. El 24 de noviembre, durante el curso de otra reunión Hitler-Hindenburg, el mariscal expresó sus temores que "un gobierno liderado por Hitler se desarrollaría forzosamente en una dictadura con todas sus consecuencias que agravarían enormemente los sufrimientos del pueblo alemán".
   Hitler, por su parte, permaneció inflexible en su petición por la Cancillería y anda más. Estas demandas eran incompatibles e inaceptables para  ambas partes y el empate continuó. Para romper ésta situación, Papen propuso a Hindenburg que declarara la ley marcial y efectuara un golpe de estado presidencial. Schleicher, quien ya había visto a Papen como una amenaza propia, bloqueó la ley marcial al develar los resultados de un ejercicio de juego de guerra que demostraba que si la ley marcial era impuesta, los Stürmabteilung Nazis y los miembros comunistas del Rot Front se levantarían en armas; los polacos les invadirían y el Reichswehr sería sobrepasado.
   El resultado de éstos juegos de guerra forzó que Franz von Papen renunciara en diciembre de 1932 en favor de Schleicher. Hindenburg se hallaba molesto al perder a su cancilles favorito. Sospechaba que ésos resultados eran falsificados por lo que desarrollo cierta antipatía en contra de Schleicher.

-Oskar von Hindenburg, hijo del famoso mariscal-

   Por su parte, Papen estaba determinado a regresar a la oficina por lo que el 4 de enero de 1933 se encontró con Hitler para discutir el cómo podrían derrocar al gobierno de Schleicher, aunque las conversaciones resultaron en poco ya que ambos personajes querían la cancillería para sí mismos. Sin embargo, continuaron las pláticas. Al final Papen llegó a creer que podría controlar a Hitler tras bambalinas y decidió apoyarle como el nuevo canciller. Entonces Papen convenció al hijo del Mariscal Oskar y juntos pasaron la segunda mitad de enero presionando a Hindenburg para que nombrara a Hitler canciller. Hindenburg detestaba la idea y prefería que Papen retomara la posición como canciller.
   Sin embargo, la presión de Papen y del joven Hindenburg fué inmensa y para finales de enero el presidente decidió ceder a las presiones de los personajes dentro del círculo interior del poder así como de las manifestaciones de las S.A. Hindenburg aceptaría la renuncia del general Schleicher con éstas palabras: "Gracias, General, por todo lo que ha hecho por la patria. Ahora miremos a qué camino, con la ayuda de Dios, el gato seguirá saltando".
   En la mañana del 30 de enero de 1933 Hindenburg tomó el juramento como canciller de Adolf Hitler en el palacio presidencial. Después de 9 años tras el Putsch de Münich el partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes con Adolf Hitler a su mando tomaron el poder con éstas palabras:
"Emplearé mi fuerza por el bienestar del pueblo alemán, protegeré la constitución y las leyes del pueblo alemán, conscientemente llevaré a cabo los deberes que me sean impuestos y conduciré mis asuntos de la oficina imparcialmente y con justicia para todos".

-Adolf Hitler en la toma de protesta-

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