"La historia de las guerras
es la historia de la humanidad."
Ases de los blindados: Michael Wittmann I° parte


Michael Wittmann, el hombre que se ha convertido en el más grande exponente de la Guerra blindada de la segunda Guerra mundial –si no de todos los tiempos- nació el 22 de abril de 1914 en la pequeña villa de Vogelthal, Landkreis Beilngries en la región de Bavaria. Hijo del granero local Johann Wittmann y de su esposa Ursula, el joven Michael, como la mayoría de los habitantes de la región se bautizó como católico.

Wittmann tuvo una vida ordinaria junto con su hermano Johann Jr y tres hermanas: Franziska, Anni y Teresa. Michael fue a la escuela elemental y secundaria antes de unirse a su padre y hermano en el negocio familiar. Durante éste tiempo, Johann Wittmann había comprado y vendido varias granjas, moviéndose de Vogelthal a principios de los 20´s a una sucesión de diferentes ciudades en el área. Michael terminó su educación en 1930 y a la edad de 16 años se fue a trabajar a la granja. Fue en la granja donde el joven Michael desarrollaría habilidades que le ayudarían en su vida del futuro –el concepto de aplicar un duro trabajo y esfuerzo en sus tareas, la importancia del trabajo en equipo y, particularmente de su padre, un decente conocimiento de varios tipos de herramientas y maquinaria usada en la granja. El instinto de cacería de Michael, que también le serviría en su posterior carrera, fue llevada a la perfección en ésta etapa. Para garantizar el alimento familiar, debían conseguir sus propios alimentos.

Un año y un día después de la ascensión de Adolfo Hitler al poder, la existencia ordinaria de Michael Wittmann cambiaría marcadamente. Habiendo dejado su trabajo en la granja familiar a principios de 1933, fue a trabajar en un diario pero esto sólo duró tres meses antes de que nuevamente estuviera en movimiento. El 1° de febrero de 1934, a la edad de 19 años, Wittmann decidió hacer su parte por la patria uniéndose al RAD (Reichs Arbeitsdienst). El RAD, como muchas otras organizaciones similares de la época, ponía gran énfasis en la cooperación y el trabajo en equipo; no es de sorprenderse que Wittmann disfrutó la experiencia.

Fué en ésos tiempos cuando Michael finalmente decide no perseguir la carrera de la agricultura; como muchos otros que conoció en su servicio en la RAD, decidió unirse al rejuvenecido ejército alemán, que recientemente había sido liberado del yugo de Versalles. El 30 de octubre de 1934 Michael Wittmann comenzó un periodo de dos años en la Wehrmacht y fue asignado a la 10° compañía del 19° regimiento de infantería con base en Arnulf, en la ciudad bávara de Freising cerca de München.

Aunque a vida militar era algo nuevo para él, Michael Wittmann se adaptó rápidamente a los rigores de la vida como parte de su nueva comunidad; nuevamente la idea de cooperación y trabajo en equipo se hallaba en la agenda aunque las exigencias eran mayores. Además llegaron los incesantes entrenamientos que ayudaron a transformar a Wittmann y sus colegas de verdes reclutas en una altamente efectiva fuerza de combate. Muchas tareas tenían que ser repetidas una y otra vez hasta que los estándares requeridos fueron alcanzados.

Fué durante éstos entrenamientos donde Wittmann se cruzaría con un Panzer por primera vez, el entonces Panzer I. Como muchos de sus compañeros, Wittmann instantáneamente quedó fascinado por el mounstruo de metal, aunque como máquina era similar a la maquinaria de la granja con la que había trabajado muy de cerca con su padre y hermano. Fue aquí donde aprendió un número de técnicas de infantería para destruir tanques, así como sus debilidades y fortalezas. Wittmann permanecería con la 10° compañía hasta septiembre de 1936 alcanzando el rango de Gefreiter. Durante éste tiempo había sido reubicado en la ciudad de Ingolstadt y en octubre de 1936 encontró trabajo como trabajador de la construcción en la cercana ciudad de Reichertshofen. Más o menos por ésas fechas se había interesado en perseguir una carrera en las Allgemeine SS, una organización que ofrecía un gran número de beneficios, sin mencionar un atractivo uniforme negro!. El 1° de octubre Wittmann se unió a la lista de aplicantes en su unidad local de las SS.

Fresco de sus dos años de servicio en Freising, el Wittmann de 22 años de edad no tenía problemas en pasar los exámenes físicos para unirse a las Allgemeine SS, sólo un mes después de presentar su aplicación como candidato, fue asignado al Sturm 192 de las Allgemeine SS estacionadas en Ingolstadt y se el dio el número de carnet 311,623. El entrenamiento inicial fue duro y todos los nuevos candidatos tenían que pasar un número de demandantes exámenes físicos y médicos: los estándares eran exageradamente altos y un gran número de candidatos no lo lograrían. El 1° de abril de 1937, menos de seis meses de su aplicación inicial, Michael Wittmann se encontró entre aquellos que se unirían al SS-Verfugungstruppe (SS-VT), la rama militar de las SS que después se convertirían en las Waffen SS. Fue aceptado como recluta en la 17° compañía de la división de élite Leibstantarte-SS Adolf Hitler y el 5 de abril se unió a la compañía en entrenamiento en las famosas barracas de Lichterfelde en Berlín.

La Liebstandarte SS Adolfo Hitler (con frecuencia abreviado LSSAH ó LAH) fue la división premier de las SS-VT, su fundación histórica fue como el destacamento de guarda espaldas de Adolfo Hitler el “Stosstrupp Adolfo Hitler” que había sido creado por Joseph Sepp Dietrich a principios de los 20´s . Acordadamente, los estándares de reclutamiento, que ponían un gran énfasis en los atributos físicos y una apropiada documentación ancestral, mucho más rígidas que en cualquier otra unidad de las SS-VT. Muchos, incluyendo a “Sepp” Dietrich, se quejaron amargamente por éstas reglas, muchas de las cuales abordaban en lo ridículo. Por ejemplo, si Michael hubiera intentado unirse más tarde, habría sido rechazado por su estatura!. Al unirse al LSSAH Wittman se convirtió en un SS-Mann, el equivalente en las SS de su antiguo rango en la Wehrmacht de gefreiter. Su entrenamiento inicial fue como tripulante de un carro blindado y como parte de su entrenamiento fue presentado a un número de pequeños vehículos de cuatro ruedas de reconocimiento, incluyendo el Sd.Kfz. 222 y el Sd.Kfz. 232 de seis ruedas. El 9 de noviembre Wittmann se presentó en el juramento oficial en la ceremonia de Feldherrnhalle en Manchen, siendo promovido al rango de Sturmmann. En marzo del siguiente año su compañía blindada se unió al resto de la LSSAH en la marcha en Austria y menos de ocho meses después en los Sudetes. El 20 de abril de 1939, el cumpleaños número 50 de Hitler, Wittmann fue promovido al grado de Unterscharführer.

   Para el rompimiento de las hostilidades en septiembre de 1939, Wittmann ahora tenía 25, estaba sirviendo en el pelotón de autos blindados de la LSSAH (Panzerspäh-Zug), después de haber tomado un duro entrenamiento con el Sd.Kfz. 222 Spähwagen, primero como conductor y luego como comandante. El primer combate de Wittmann fue corto y al regresar de su deber en Polonia fue asignado al entrenamiento de la 5° compañía del batallón de reemplazo de la LSSAH. Sus superiores habían claramente visto un talento emergente y el joven sargento no los decepcionó y probó ser un hábil instructor. El 25 de abril de 1940 Wittmann fue cambiado de la compañía de exploración a la nueva batería de cañones de asalto (Stürmgeschutz). Después de completar en entrenamiento con los nuevos vehículos y el poderoso cañón de 75mm fue asignado al 1° pelotón, uniéndose el 16 de julio en Paris-Clarmant antes de moverse a la ciudad de Alsacia de Metz.

   Siguiendo las exitosas campañas en el oeste, la LSSAH fue equipada con un gran número de nuevos vehículos que incluían media docena del impresionante Stürmgeschutz III auf. A –un innovador sistema que consistía en un cañón de 75 mm KwK (KampfwagenKanonen) montado en el exitoso chasis del Panzer III. Mientras se hallaban estacionados en Metz después de la campaña francesa, el Unterscharführer Wittmann fue presentado con una de éstas máquinas y después de examinarlas concienzudamente se decidió en comandar una de ellas. Sus esfuerzos fueron eventualmente recompensados y después de consultar a su comandante de compañía se le ofreció la oportunidad de entrenar en el nuevo sistema. No es de sorprender que Wittmann haya aprovechado ésta oportunidad e instantáneamente haya seleccionado a otros tres hombres que compondrían su nueva tripulación. El proceso de selección fue increíblemente difícil al ser el Stug III una nueva arma, nadie del LSSAH podía jactarse de tener experiencia en ésta. Eventualmente y después de mucha deliberación, Wittmann decidió en tres experimentados individuos y su artillero el Rottenführer Klinck, un experto en el uso de los Panzer I y II, y a su conductor el RottenFührer Koldenhöff y su cargado el Rottenführer Petersen.

   El entrenamiento en el Stug III era intenso y altamente realista en todos los aspectos, incluyendo un extenso trabajo sobre el mantenimiento de campaña y entrenamiento táctico. Wittmann y su tripulación tenían que familiarizarse con cada pulgada de su vehículo y tenían que ser capaces de llevarle a cualquier lugar en cualquier momento. Tal entrenamiento era esencial y sería necesario para sacarles con vida en campaña.  El entrenamiento táctico enfatizaba que todos los vehículos blindados estuvieran en contacto con las unidades de infantería que les rodeaban, era esencial coordinar el movimiento de los panzers con los soldados de a pie y, fundamentalmente, evitar la pesadilla de ver a un infante siendo accidentalmente herido, aplastado ó muerto.

   Para finales de 1940 el entrenamiento en los Stug III estaba completo y Wittmann y su tripulación se encontraban listos para entrar en acción. El llamado llegó en abril de 1941, siguiendo la fallida invasión de los Balcanes por Italia y la súplica de Mussolini por ayuda. La campaña de los Balcanes –Operación Marita- fue lanzada el 6 de abril, la LSSAH proveyó de una punta de lanza con la 9° división panzer en el primer asalto en la ciudad yugoslava de Skopje. En menos de una semana Yugoslavia había sido sobrepasada y la LSSAH permaneció lista para seguir con el asalto de su objetivo final. El asalto en Grecia vería el surgimiento de la Leibstandarte como una auténtica fuerza combativa, con individuos como el Obersturmbannführer Kurt “Panzer” Meyer, el legendario héroe del asalto en el fuertemente fortificado paso de Klissura. A pesar del pobre terreno e incluso de la peor visibilidad, Michael Wittmann y su Stug III jugaron una parte en éste asalto y el empuje hacia el lago Kastoria, asistiendo en la exitosa captura de 12,000 hombres de la 13° división griega.

     

La capital griega de Atenas fué finalmente capturada a finales de abril y la campaña sólo duro tánto gracias a la tenacidad de los orgullosos griegos. Al tomar las dificultades del escabroso terreno montañoso –un tipo de terreno que no había sido contemplado en el entrenamiento en Metz- el SS Unterscharführer Michael Wittmann lo sumaría a su siempre creciente lista de credenciales.

Siguiendo la exitosa campaña de tres semanas, la LSSAH fue asignada al oeste de Checoslovaquia para descansar y rearmarse, dándole a Wittmann y sus camaradas un bien merecido descanso. Éste periodo sin embargo no duraría demasiado, en menos de dos meses la más dura campaña conocida en la historia del hombre sería lanzada, una campaña que vería al hombre que era convertirse en el más exitoso comandante de blindados de la historia –y que ganaría su meteórica carrera a convertirse en leyenda. La Operación Barbarossa, la invasión alemana de la Unión Soviética, se lanzó el 22 de junio de 1941 y sería uno de ésos momentos que definen la historia moderna europea, llevando la idea de guerra a los pueblos de Alemania y la Unión Soviética a una horrible nueva dimensión. El conflicto en el este era lo más cercano que la civilización había logrado llevar a una básica lucha por la existencia y para la Wehrmacht y las Waffen SS representaba una batalla por la civilización occidental, una cruzada moderna contra las malvadas hordas bolcheviques. El conflicto que duraría cuatro largos años, produciría un nuevo tipo de héroes, muchos de los cuales se contarían en ambos bandos. Uno de éstos héroes sería Michael Wittmann.

Tres grupos de ejércitos alemanes fueron organizados para la invasión; el primero, Grupo de Ejércitos Norte, llevaría su ataque hacia Leningrado, el segundo, Grupo de Ejército Centro, estaba asignado para caoturar Moscú, mientras el tercero, Grupo de Ejércitos Sur, en el que la LSSAH estaba asignado, se le dio la tarea de asegurar los campos petrolíferos de la región del Caúcaso. Aunque pronto quedó claro que lo que Hitler y el Alto Mando Alemán habían dramáticamente subestimado la fuerza y organización del Ejército Rojo, los primeros éxitos fueron más que alentadores para las fuerzaz invasoras; para comienzos de julio, las divisiones alemanas se hallaban en una carrera a través de las estepas de la Ucrania, haciendo parecer que nada los detendría. Jugando su parte en éste éxito se hallaba el Stug III comandado por Michael Wittmann.

El 12 de julio, el Stug III de Wittmann había sido ordenado que se moviera a un punto ventajoso en una colina, designada el punto 65.5. Después de alcanzar su objetivo –después de casi caer en una barranca- el Rottenführer Klinck, artillero de Wittmann, observó un número de tanques enemigos que se movían rápidamente hacia ellos. Tras moverse a una posición que les ofreciera una protección adicional, observaron 18 tanques T-34/76, un grupo de doce y otro grupo de seis. Wittmann ordenó a su conductor trasladarse al costado izquierdo de la colina y preparo a su tripulación para la carnicería. Después de reposicionarse nuevamente para mirar sobre la colina, el primero de los T-34/76 fue rápidamente puesto fuera de combate con un disparo perforante del Kwk de 75mm. Como el Stug III no estaba equipado con una torreta giratoria, toda la responsabilidad caia en el conductor Koldenhöff, quien con consumada habilidad llevó al Stug III a otra posición, permitiendo a Klinck obtener un segundo disparo afortunado en otro T-34/76 que rápidamente se cubrió de llamas. En segundos, el cargados Petersen había instalado otra munición en la recámara. Después de un cerrado escape de otro T-34/76 (y de un artillero ruso con pésima puntería), Wittmann logró alcanzar un pequeño bosque para planear su siguiente movimiento. Mientras Wittmann andaba a pié, vió un tercer vehículo. Asumiendo que no había sido visto, Wittmann estaba ocultándose cuando un terrible estallido lo aturdió. Después de quitarse el polvo, vió el T-334/76 destruido con su torreta completamente volada y en el suelo. Los poderes de observación de Klicnk, iniciativa y habilidades de puntería habían sido el factor obvio aquí: meintras ambos vehículos habían dispardo simultáneamente, el artillero de Wittmann localizó y destruyó el vehículo. Al regresar a su cúpula, Wittmann felicitó a su artillero.

Después de otros disparos fallido de un T-34/76, Wittmann rápidamente vió otro vehículo soviético. Apoyándose en su poderoso motor Maybahc, Koldenhöff hábilmente maniobró el Stug III para permitir a Klinck que destruya el tanque enemigo. En un destello, el cuarto blindado ruso fue volado en pedazos. Después de otro encuentro cercano con un cruce de agua, expertamente negociado por Koldenhöff, Wittmann localizó a tres vehículos rusos que antes había visto. Vió a tres T-34/76 esperando con los motores encendidos en el tope de una colina. Después Koldenhöff rápidamente movió al Stug III a quinientos metros del último panzer soviético, Klinck rápidamente reaccionó a la orden de Wittmann, disparó una munición de 75mm perforante, que encontró su camino a través del blindado enemigo. Los T-34/76 sobrantes rápidamente dirigieron su puntería hacia el vehículo de Wittman y Koldenhöff desesperadamente movió el Stug III a una nueva posición. Klinck disparó otro tiro que rebotó en el tanque enemigo. El cargador Petersen trabajaba horas extras y Knlinck eventualmente logró un buen tiro, que parecía haber trabado la torreta de la máquina enemiga. El T-34/76 que restaba dirigió su puntería hacia el vehículo de Wittmann y mientras todo esto sucedía, el tercer T-34/76 había decidido huír a la seguridad. Su trabajo parecia cumplido, Wittmann y su tripulación comenzaron a descansar, sólo para ver la torreta del segundo T-34/76 cobrar vida!. Petersen rápidamente cargó otro disparo en la recámara y el tiro resultante vió al vehículo soviético estallar en llamas y su tripulación desesperadamente trataba de escapar del infierno. En éste día, además del tremendo coraje demostrado por Wittmann y su tripulación en la destrucción de seis vehículos soviéticos, el bravo Unterscharführer de las SS mostraría un espíritu de humanidad que tánto faltaba en el éste terrib le conflicto. Viendo a tres de los rusos en un obvio dolor, ordenó a su tripulación que apagaran las llamas que les rodeaban con sus cobertores.

Continuará...



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